Publicado: 12 abril, 2022
Actualizado: 1 febrero, 2026
Recuerdo vívidamente mi primera cita con el anestesiólogo cuando estaba embarazada de mi primera hija. Tenía tantas preguntas sobre la epidural que llevé una lista escrita en el teléfono. «¿Duele ponerla? ¿Realmente funciona? ¿Le puede pasar algo al bebé?» Mi cabeza era un torbellino de dudas y, confieso, también de miedos alimentados por historias que había escuchado de otras mamás.
La decisión sobre si usar anestesia epidural durante el parto es increíblemente personal, y después de haber vivido dos partos muy diferentes (uno con epidural y otro sin ella), puedo decir que no hay una opción «correcta». Solo hay la opción que sientes que es mejor para ti. Lo que puedo compartir contigo es mi experiencia, lo que aprendí en el camino y, sobre todo, que cualquier decisión que tomes será la correcta para tu parto.
Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de maternidad, no constituye consejo médico. Cada embarazo, parto y mujer es diferente. Para cualquier duda sobre anestesia epidural o manejo del dolor durante el parto, consulta siempre con tu ginecólogo, anestesiólogo o profesional de salud de confianza.
Lo que encontrarás en mi experiencia:
– Mi vivencia real con la epidural y sin ella
– Qué esperar del proceso de colocación
– Diferencias reales entre ambos tipos de parto
– Preguntas clave que debes hacerte antes de decidir
– Alternativas naturales para el manejo del dolor
En este artículo
Mi primera experiencia: decidiendo usar la epidural
Durante mi primer embarazo, estaba absolutamente convencida de que quería un parto natural. Había leído sobre los beneficios, tomé clases de preparación al parto y practiqué técnicas de respiración religiosamente. Pero cuando llegaron las contracciones reales, intensas y cada vez más seguidas, mi determinación se tambaleó completamente.
Después de ocho horas de trabajo de parto, cuando las contracciones eran tan intensas que no podía ni hablar durante ellas, le dije a mi esposo: «Creo que quiero la epidural». No me sentí como una fracasada, aunque confieso que una parte de mí se preguntaba si estaba «cediendo» muy pronto.
El proceso de colocación: mi experiencia real
Cuando llegó el anestesiólogo, mi primera sorpresa fue lo tranquilo y explicativo que fue todo el proceso. Según la Sociedad Americana de Anestesiólogos, la epidural es uno de los procedimientos más seguros durante el parto, y mi médico me explicó cada paso.
Lo que realmente sentí:
– La inyección local para adormecer la zona me dolió como cualquier inyección, nada dramático
– Mantenerme quieta durante una contracción fue lo más difícil del proceso
– La colocación del catéter fue una sensación extraña de presión, pero no dolor
– El alivio comenzó en unos 15-20 minutos, gradualmente
Lo que nadie me había contado es que no te quedas completamente sin sensación. Podía sentir las contracciones como una presión intensa, pero sin el dolor punzante que me tenía gritando minutos antes.
Mi segundo parto: decidiendo ir sin epidural
Tres años después, con mi segundo bebé, decidí intentar nuevamente el parto natural. Esta vez me sentía más preparada mentalmente y tenía la ventaja de saber qué esperar del dolor. También sabía que si lo necesitaba, la epidural estaba disponible.
Las diferencias que realmente importan
Parto con epidural (mi primera experiencia):
– Pude descansar entre contracciones, incluso dormir un poco
– El pujo fue más difícil porque no sentía completamente el reflejo natural
– La recuperación inmediata fue más fácil porque no estaba agotada
– El parto duró 14 horas en total, pero las últimas 6 fueron más llevaderas
Parto sin epidural (mi segunda experiencia):
– El dolor era intenso, pero también había momentos de descanso natural
– El pujo fue más instintivo, mi cuerpo «sabía» qué hacer
– Me sentí increíblemente empoderada después, pero también completamente agotada
– El parto duró 8 horas, más rápido que el primero
La Organización Mundial de la Salud enfatiza que ambas opciones son seguras cuando son administradas por profesionales capacitados. Lo que puedo decirte desde mi experiencia es que ambas fueron hermosas a su manera.
Las preguntas que me hice (y que tal vez tú también te haces)
¿La epidural realmente no afecta al bebé?
Mi ginecólogo y el anestesiólogo me explicaron que la epidural, cuando se administra correctamente, tiene efectos mínimos en el bebé. MedlinePlus tiene información detallada sobre esto. En mi experiencia, ambas mis hijas nacieron alertas y saludables, independientemente de si usé epidural o no.
¿Puedo cambiar de opinión durante el parto?
¡Absolutamente! Durante mi primer parto, cambié de opinión varias veces. Primero quería epidural, luego pensé que podía sin ella, finalmente la pedí. El equipo médico fue súper comprensivo y me recordaron que era MI parto y MI decisión.
¿La epidural hace que el parto sea menos «natural» o «especial»?
Esta fue una pregunta que me atormentó mucho. Después de vivir ambas experiencias, puedo decirte honestamente que ambos partos fueron igual de especiales, igual de intensos emocionalmente y ambos me convirtieron en madre de la misma manera poderosa.
Alternativas naturales que realmente me funcionaron
Durante mi segundo parto, utilicé varias técnicas que me ayudaron enormemente:
Técnicas de respiración y movimiento
Respiración profunda: Inhalar por 4 segundos, mantener por 4, exhalar por 8. Sonará básico, pero en medio de una contracción fuerte, tener algo específico en qué concentrarme fue salvavidas.
Cambios de posición: Caminar durante las primeras horas, usar una pelota de parto, ponerme en cuclillas. El movimiento realmente ayudaba a que las contracciones fueran más efectivas y menos dolorosas.
Apoyo emocional y masajes
Mi esposo aprendió técnicas de masaje para la espalda baja que aplicó durante las contracciones. También tener a mi doula susurrándome palabras de aliento hizo una diferencia enorme en mi confianza.
Hidroterapia
El hospital donde di a luz tenía una tina de parto. Aunque no di a luz en el agua, pasar tiempo en la tina tibia durante las contracciones fue increíblemente relajante y aliviaba mucho la tensión muscular.
Cuándo definitivamente debes considerar la epidural
Hay situaciones donde la epidural no es solo una opción de comodidad, sino que puede ser médicamente recomendable:
- Partos muy prolongados donde necesitas conservar energía para el pujo
- Presión arterial alta durante el trabajo de parto
- Presentaciones complicadas del bebé que requieren intervenciones
- Si planeas tener gemelos o múltiples
La Asociación Americana de Ginecólogos y Obstetras tiene guías completas sobre cuándo se recomienda médicamente la epidural. Tu médico será quien mejor pueda evaluarte individualmente.
Lo que realmente importa al final del día
Después de haber vivido ambas experiencias, lo que más me gustaría decirte es esto: no hay una medalla por sufrir más dolor. Tampoco hay una experiencia más «auténtica» o «valiente» que otra.
Lo que importa es que tú y tu bebé estén sanos y seguros. Si la epidural te permite disfrutar más tu parto, relajarte y conectar con la experiencia, es la decisión correcta. Si sientes que quieres experimentar el parto sin anestesia y tienes las herramientas para manejarlo, también es perfecto.
Ambos mis partos me enseñaron algo diferente sobre mi fortaleza como mujer. El primero me enseñó que pedir ayuda cuando la necesito no me hace menos fuerte. El segundo me enseñó que mi cuerpo es capaz de cosas increíbles. Ambas lecciones fueron valiosas.
Mi consejo más sincero es que hables extensamente con tu equipo médico, que te informes bien sobre todas tus opciones, pero que también confíes en tu instinto. En el momento del parto, tu cuerpo y tu corazón te dirán qué necesitas. Y cualquier decisión que tomes, será la correcta para tu historia.
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