Publicado: 28 febrero, 2023
Actualizado: 1 febrero, 2026
Cuando me quedé embarazada de mi primer hijo, leí todo lo que pude sobre el parto. Pero hasta que no estuve allí, en la sala de partos, no entendí realmente que muchas decisiones se toman en el momento. Una de ellas fue la episiotomía, ese pequeño corte que cambió mi experiencia de recuperación postparto de formas que nunca imaginé. Recuerdo la sensación de vulnerabilidad al escuchar por primera vez esta palabra de boca de mi ginecólogo y la mezcla de miedo y aceptación que sentí.
Hoy quiero compartir contigo lo que viví, lo que aprendí y lo que me hubiera gustado saber antes sobre este procedimiento que, aunque menos común que hace años, sigue siendo parte de algunas experiencias de parto.
Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de padres y madres, no constituye consejo médico. Cada embarazo, bebé y familia es diferente. Para cualquier duda sobre salud, consulta siempre con tu médico, pediatra o profesional de salud de confianza.
En este artículo
Lo que necesitas saber sobre la episiotomía:
• Es un corte quirúrgico que se hace durante el parto para agrandar la abertura vaginal
• No siempre es necesaria – las prácticas han cambiado mucho en los últimos años
• La recuperación varía mucho entre una mujer y otra
• Puedes hablar con tu médico sobre tus preferencias antes del parto
• Existen diferentes tipos según dónde se haga el corte
Mi experiencia: cuando el plan de parto se encuentra con la realidad
Yo tenía un plan de parto muy claro. Quería que todo fuera lo más natural posible. Pero después de 18 horas de trabajo de parto y con mi bebé mostrando signos de sufrimiento fetal, mi obstetra me explicó rápidamente que necesitaba hacer una episiotomía para acelerar el nacimiento.
En ese momento, honestamente, no estaba en condiciones de procesar mucha información. Solo quería que mi bebé estuviera bien. La Organización Mundial de la Salud tiene guías claras sobre cuándo este procedimiento está médicamente justificado, pero en el momento del parto, confías en tu equipo médico.
Lo que sentí en ese momento
Recuerdo que el miedo principal no era el dolor – ya estaba en pleno trabajo de parto – sino la incertidumbre. ¿Cómo sería la recuperación? ¿Afectaría mi vida íntima después? ¿Era realmente necesario? Estas dudas son completamente normales, y ojalá hubiera hablado más sobre esto durante mis controles prenatales.
La decisión en el momento
Mi obstetra me explicó que con la cabeza de mi bebé coronando y las contracciones no siendo completamente efectivas, la episiotomía ayudaría a prevenir desgarros más severos. Según MedlinePlus, los profesionales médicos consideran varios factores antes de realizar este procedimiento, y en mi caso, la prioridad era la seguridad de mi bebé.
Los diferentes tipos que existen (lo que aprendí después)
Después del parto, con más tranquilidad, investigué más sobre los tipos de episiotomías. Mi doctora había optado por una mediolateral, que va en diagonal desde la vagina hacia un lado.
Episiotomía media
Va directamente hacia abajo, hacia el ano. Según me explicaron, sana más fácil pero tiene mayor riesgo de extenderse. No fue mi caso, pero algunas amigas la tuvieron.
Episiotomía mediolateral
La que me hicieron a mí. Va en diagonal, lo que según Mayo Clinic reduce el riesgo de desgarros hacia el recto, pero puede ser más incómoda durante la recuperación. Puedo confirmarlo.
Mi recuperación: la parte que nadie te cuenta con detalle
Si hay algo que me hubiera gustado que alguien me contara con honestidad, es cómo se siente la recuperación de una episiotomía. No para asustarme, sino para prepararme mejor.
Las primeras 48 horas
Los primeros días fueron los más duros. Cada vez que me sentaba, caminaba o incluso me movía en la cama, sentía los puntos. La enfermera del hospital me enseñó algunos trucos que realmente funcionaron:
- Compresas frías las primeras 24 horas (me salvaron la vida)
- Baños de asiento con agua tibia después del segundo día
- Almohada en forma de dona para sentarme (fue mi mejor inversión postparto)
- Analgésicos según la indicación médica (no fui heroína, los tomé)
El dolor y cómo lo manejé
No voy a mentirte: dolía. Pero era un dolor manejable con medicación y cuidados. Lo que más me costó fue la sensación de «tirantez» al caminar los primeros días. Mi cuerpo se sentía diferente, y eso fue lo más difícil de procesar emocionalmente.
La Asociación Americana de Obstetras y Ginecólogos tiene información detallada sobre el manejo del dolor postparto. En mi experiencia, seguir las indicaciones médicas al pie de la letra aceleró mucho mi recuperación.
Cuidados que realmente funcionaron
- Higiene escrupulosa: Me lavaba con agua tibia después de cada ida al baño
- Secado con palmaditas: Nada de frotar, solo secar suavemente
- Ropa interior de algodón: La más holgada que tenía
- Crema con lanolina: Mi obstetra me la recomendó y fue muy efectiva
- Ejercicios de Kegel: Los empecé suavemente después de la primera semana
Lo que ha cambiado en los últimos años
Algo que descubrí investigando es que las episiotomías ya no se hacen de rutina como hace 20 años. Cuando hablé con mi mamá sobre su experiencia, me contó que en los años 80 era prácticamente automático. Ahora se reserva para casos específicos.
Cuándo sí se considera necesaria
Según mi experiencia y lo que he aprendido hablando con profesionales y otras mamás, la episiotomía se considera cuando:
- El bebé muestra signos de sufrimiento fetal (como en mi caso)
- Se necesita usar fórceps o ventosa
- Hay riesgo de desgarro severo
- El tejido perineal es muy rígido
La importancia de hablar antes del parto
Si pudiera volver atrás, habría incluido este tema en mis conversaciones prenatales con mi obstetra. No para rechazar completamente el procedimiento, sino para entender mejor cuáles eran sus criterios y qué alternativas existían.
Mi recuperación a largo plazo: lo bueno y lo difícil
Los primeros tres meses
La cicatrización completa tomó unas 6-8 semanas, como me habían dicho. Pero la sensación de «normalidad» tardó un poco más. Recuerdo que en la revisión de las 6 semanas, mi doctora me dio el «alta médica», pero yo aún no me sentía completamente como antes.
El regreso a la intimidad
Este es un tema del que se habla poco, pero es real. Las primeras veces que mi pareja y yo intentamos retomar nuestra intimidad, había una mezcla de nervios y sensibilidad física que requirió mucha paciencia y comunicación de ambas partes.
Lo que me ayudó emocionalmente
- Hablar con otras mamás que habían pasado por lo mismo
- No presionarme con tiempos de recuperación «estándar»
- Celebrar pequeños avances como caminar sin molestias
- Recordar por qué se hizo: la salud de mi bebé
Cuando buscar ayuda médica urgente
Hay señales que no debes ignorar durante la recuperación. En mi caso, por suerte, todo sanó bien, pero es importante conocer las señales de alarma que requieren atención médica inmediata:
- Fiebre alta o escalofríos
- Sangrado abundante que empapa una toalla por hora
- Olor fuerte o secreción inusual
- Dolor que empeora en lugar de mejorar gradualmente
- Separación de los puntos o apertura de la herida
Para información médica detallada sobre complicaciones, Healthy Children de la Academia Americana de Pediatría tiene recursos completos sobre el cuidado postparto.
Mis consejos prácticos (de mamá a mamá)
Antes del parto
- Habla con tu médico sobre sus criterios para realizar episiotomías
- Incluye el tema en tu plan de parto, pero mantente flexible
- Pregunta sobre alternativas como masaje perineal prenatal
- No te obsesiones – a veces las decisiones se toman por seguridad
Durante la recuperación
- Stock de compresas frías y tibias
- Almohada en forma de dona (en serio, cómprala)
- Medicación para el dolor según indicación médica
- Paciencia contigo misma – cada cuerpo sana a su ritmo
Para tu pareja
Mi esposo se sintió muy perdido sobre cómo ayudarme. Si tu pareja está leyendo esto: ofrece ayuda práctica, escucha sin juzgar, y recuerda que la recuperación física y emocional toma tiempo.
Reflexión final: cada experiencia es única
Tres años después de mi experiencia con la episiotomía, puedo decir que fue parte de mi historia de parto, no la definió. Sí, la recuperación fue más lenta de lo que esperaba, y sí, hubo momentos difíciles. Pero también me enseñó mucho sobre mi capacidad de adaptación y la importancia de cuidarme durante el postparto.
Lo que más quiero transmitirte es que si te encuentras en esta situación, no estás sola. Es normal tener miedos, dudas y momentos difíciles. Tu experiencia será única, y eso está bien. Confía en tu equipo médico, escucha a tu cuerpo, y recuerda que pedirás ayuda cuando la necesites, tanto física como emocional.
Cada parto es diferente, cada recuperación es diferente, y cada mamá merece el apoyo y la información necesaria para vivir su experiencia de la mejor manera posible. Si tienes dudas específicas sobre tu caso, siempre consulta con tu profesional de salud de confianza.
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