Publicado: 20 octubre, 2015
Actualizado: 1 febrero, 2026
Recuerdo perfectamente cuando mi ginecóloga mencionó por primera vez la palabra «complicaciones» durante una de mis consultas prenatales. Se me hizo un nudo en el estómago. Como toda mamá primeriza, mi mente se disparó a los peores escenarios posibles. Pero después de vivir dos partos muy diferentes y hablar con decenas de otras madres, he aprendido algo importante: conocer las posibles complicaciones no debe asustarnos, sino prepararnos. Hoy quiero compartir contigo lo que he aprendido sobre las complicaciones más comunes en el parto, no desde un consultorio médico, sino desde mi experiencia como mamá que las vivió.
Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de madres, no constituye consejo médico. Cada embarazo, bebé y parto es diferente. Para cualquier duda sobre complicaciones del parto, consulta siempre con tu ginecólogo, obstetra o profesional de salud de confianza.
Puntos clave sobre las complicaciones en el parto:
– La mayoría de partos transcurren sin complicaciones graves, pero conocerlas nos ayuda a estar preparadas
– El trabajo de parto prolongado es una de las situaciones más comunes que pueden requerir intervención
– La hemorragia postparto puede ser seria pero tiene tratamientos efectivos cuando se detecta a tiempo
– Las decisiones médicas durante el parto se toman pensando en la seguridad de mamá y bebé
– Cada experiencia de parto es única y lo importante es que tanto tú como tu bebé estén sanos
En este artículo
Cuando el parto no va según el plan: mi experiencia personal
En mi primer embarazo, tenía todo planificado. Había leído todos los libros, tomado clases de preparación al parto y tenía mi «plan de nacimiento» perfectamente detallado. Pero como me dijo una enfermera muy sabia: «Los bebés no leen planes de parto». Mi trabajo de parto se prolongó 18 horas, desarrollé preeclampsia y finalmente necesité una cesárea de emergencia.
¿Te mentiría si dijera que no me asusté? Por supuesto que sí. Pero algo que me tranquilizó enormemente fue entender que mi equipo médico estaba preparado para estas situaciones. Según la Organización Mundial de la Salud, las complicaciones en el parto afectan aproximadamente al 15% de los embarazos, pero la mayoría se pueden manejar exitosamente con atención médica adecuada.
Las señales que me hicieron saber que algo no iba bien
Durante mi trabajo de parto prolongado, hubo varios momentos en que las enfermeras aumentaron su atención. Mi presión arterial subió, las contracciones se volvieron irregulares y el ritmo cardíaco de mi bebé mostró algunos cambios. No eran cambios dramáticos, pero suficientes para que el equipo médico se mantuviera muy alerta.
Lo que más me ayudó fue que el personal médico me explicaba cada paso. Cuando me dijeron que necesitábamos hacer una cesárea, no fue una decisión tomada a la ligera, sino después de evaluar cuidadosamente la situación.
Complicaciones durante el trabajo de parto que debes conocer
Trabajo de parto prolongado: cuando el tiempo se hace eterno
Confieso que nadie me preparó para lo agotador que puede ser un trabajo de parto que se alarga más de lo esperado. Mayo Clinic define el trabajo de parto prolongado como aquel que dura más de 20 horas en primerizas o más de 14 horas en madres que ya han tenido hijos.
En mi experiencia, lo más difícil no fue solo el cansancio físico, sino la frustración emocional. Después de horas de contracciones, esperaba que las cosas avanzaran más rápido. Mi consejo es que si te pasa esto, no te culpes. A veces los bebés necesitan más tiempo, y está bien.
Señales que pueden indicar trabajo de parto prolongado:
– Las contracciones no aumentan en intensidad o frecuencia
– La dilatación se detiene por varias horas
– El bebé no desciende por el canal de parto
– Tu cuerpo y energía están completamente agotados
Posiciones anómalas del bebé: cuando no están «de cabeza»
Mi segunda hija decidió ponerse de nalgas (presentación podálica) en las últimas semanas del embarazo. Recuerdo la cara de preocupación de mi pareja cuando el doctor nos explicó la situación. Según MedlinePlus, esto ocurre en aproximadamente el 3-4% de los embarazos.
Intentamos varios ejercicios para que se volteara – desde la posición de rodillas y codos hasta reproducir música clásica en la parte baja de mi vientre. Algunas madres han tenido éxito con estas técnicas, pero en nuestro caso, nuestra pequeña era muy testaruda. Finalmente optamos por una cesárea programada.
Lo que aprendí sobre las presentaciones anómalas:
– No siempre significan cesárea automática
– Algunos bebés se voltean hasta el último momento
– Los médicos tienen experiencia manejando estas situaciones
– Lo importante es la seguridad de ambos
Problemas con el cordón umbilical: una situación que requiere atención inmediata
Una de las complicaciones que más me preocupaba era el prolapso del cordón umbilical, donde el cordón sale antes que el bebé. Aunque es raro (ocurre en menos del 1% de los partos según la Asociación Americana de Obstetricia y Ginecología), es una emergencia médica.
Afortunadamente no lo viví, pero una amiga cercana sí. Me contó que todo sucedió muy rápido: las enfermeras la pusieron en una posición específica y la llevaron inmediatamente a cesárea. Su bebé nació sano, pero fue una experiencia muy intensa.
Complicaciones después del parto: lo que no esperaba
Hemorragia postparto: cuando el sangrado es más de lo normal
Algo de lo que nadie me habló suficientemente fue sobre el sangrado después del parto. Sabía que habría sangrado, pero no estaba preparada para la hemorragia postparto que tuve después de mi segundo parto.
La Organización Mundial de la Salud define la hemorragia postparto como la pérdida de más de 500ml de sangre después de un parto vaginal. En mi caso, perdí un poco más de lo normal, y aunque se controló rápidamente, fue aterrador.
Señales de alarma que debes conocer:
– Sangrado que empapa una toalla sanitaria por hora durante varias horas
– Coágulos de sangre del tamaño de una pelota de golf o más grandes
– Mareos, debilidad extrema o desmayos
– Piel pálida y fría
Retención de placenta: cuando no sale completa
En mi primer parto, tuvimos un pequeño problema con la placenta. Una pequeña porción quedó dentro y tuve que regresar al quirófano para que la retiraran. No fue doloroso gracias a la anestesia, pero sí fue preocupante.
Mi ginecóloga me explicó que esto puede pasar y que es importante asegurarse de que la placenta salga completa para evitar infecciones o sangrado posterior.
Cuándo las decisiones médicas salvan el día
Cesárea de emergencia: cuando el plan A se convierte en plan B
Tener una cesárea de emergencia no estaba en mis planes, pero resultó ser la mejor decisión para mi bebé y para mí. Lo que más me ayudó fue entender que no era un «fracaso» de mi parte, sino una herramienta médica para garantizar un parto seguro.
El equipo médico me explicó que mi bebé estaba mostrando signos de estrés y que la cesárea era la opción más segura. Aunque me sentí decepcionada por no tener el parto vaginal que había imaginado, mi prioridad era que mi bebé llegara sano.
Lo que aprendí sobre las cesáreas de emergencia:
– Se hacen por la seguridad de mamá y bebé, no por conveniencia
– El equipo médico está entrenado para estas situaciones
– La recuperación es diferente, pero manejable
– No eres menos madre por tener una cesárea
Uso de instrumentos: fórceps y ventosa
Durante el parto de una amiga muy cercana, fue necesario usar ventosa para ayudar a que saliera el bebé. Al principio se asustó mucho, pero su doctora le explicó que era para evitar una cesárea y que el bebé necesitaba un poco de ayuda extra.
Su experiencia me enseñó que estos instrumentos, cuando se usan correctamente por profesionales experimentados, pueden ser muy útiles. Su bebé nació sano y solo tuvo una pequeña marca en la cabeza que desapareció en unos días.
Cómo prepararse emocionalmente para lo inesperado
Hablando de miedos con tu pareja
Algo que me funcionó mucho fue hablar abiertamente con mi pareja sobre mis miedos. Hicimos una lista de «qué pasaría si…» y discutimos cómo nos sentiríamos con diferentes escenarios. Esto nos ayudó a estar más unidos cuando realmente enfrentamos complicaciones.
Confiando en tu equipo médico
Una de las mejores decisiones que tomé fue conocer bien a mi equipo médico. Hice preguntas, expresé mis preocupaciones y establecí una relación de confianza. Cuando llegaron las complicaciones, ya conocía a las personas que me estaban cuidando.
Manteniéndote informada sin obsesionarte
Hay una línea muy delgada entre estar informada y volverse ansiosa. Mi consejo es que leas información de fuentes confiables como Healthy Children de la Academia Americana de Pediatría, pero no te sumerjas en foros donde se comparten solo historias de terror.
Señales de alarma que nunca debes ignorar
Durante el embarazo
- Sangrado vaginal abundante
- Contracciones regulares antes de las 37 semanas
- Disminución notable de los movimientos del bebé
- Dolor de cabeza severo con cambios en la visión
- Hinchazón súbita de manos, cara o pies
Durante el parto
- Sangrado excesivo
- Fiebre alta
- Dolor abdominal severo entre contracciones
- Sensación de que algo está «mal» (confía en tu instinto)
Después del parto
- Fiebre de 38°C o más
- Dolor abdominal que empeora en lugar de mejorar
- Dificultad para respirar
- Pensamientos de lastimarte a ti misma o a tu bebé
Para información médica detallada sobre estas señales, consulta MedlinePlus y siempre contacta a tu médico si tienes dudas.
Lo que me hubiera gustado saber antes
Si pudiera volver atrás y hablar con mi yo embarazada, le diría que las complicaciones en el parto no definen tu experiencia como madre. Mi primera experiencia de parto fue completamente diferente a lo que había planeado, pero al final, lo único que importaba era tener a mi bebé sano en mis brazos.
También le diría que está bien sentir miedo, pero que no deje que ese miedo la paralice. El conocimiento es poder, pero también lo es la confianza en los profesionales que te están cuidando.
Consejos prácticos que me funcionaron:
– Mantén una comunicación abierta con tu equipo médico
– Ten un plan, pero mantente flexible
– Confía en tu instinto – tú conoces tu cuerpo mejor que nadie
– Rodéate de personas que te apoyen sin juzgar tus decisiones
– Recuerda que cada parto es diferente, incluso para la misma madre
Reflexiones finales: la maternidad real vs. la maternidad idealizada
Después de dos partos con complicaciones diferentes, he aprendido que la maternidad real pocas veces se parece a la maternidad que vemos en las películas o en las redes sociales. Y está bien. Las complicaciones en el parto no te hacen menos fuerte o menos capaz como madre.
Lo que más me ha servido es conectar con otras madres que han vivido experiencias similares. Hay algo muy sanador en escuchar a alguien decir: «A mí también me pasó, y estás haciendo un trabajo increíble». Si estás leyendo esto antes de tu parto, quiero que sepas que estás más preparada de lo que crees. Y si lo estás leyendo después de una experiencia difícil, quiero que sepas que eres más fuerte de lo que imaginas.
Cada madre tiene su propia historia de parto, con sus propios desafíos y triunfos. La tuya será única, y sin importar cómo se desarrolle, será perfecta porque será tuya. Confía en tu cuerpo, confía en tu equipo médico, y sobre todo, confía en ti misma.
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