7 formas de conectar con tus hijos

La mayoría de nosotros pasa muchísimo tiempo preparándose para la llegada de un nuevo bebé aprendiendo sobre estimulación temprana, crianza respetuosa, colecho y un sinfín de temas buscando apoyar su desarrollo y crear vínculos estrechos.

Los primeros meses nuestros bebés literalmente forman parte de nosotros, entran a la niñez y aunque corren por todos lados los brazos de mamá y papá siempre serán su mejor consuelo, después en un abrir y cerrar de ojos van al preescolar, escuela, actividades deportivas y empezamos a sentir que ya no son tan cercanos a nosotros.

Claro está las charlas y juegos continúan pero esa estrecha conexión a veces se siente distante en comparación con los primeros años de vida, y al igual que todas las relaciones los padres e hijos necesitan actos intencionales para fortalecer esa conexión única entre ellos que no requiere dinero sólo interacciones simples y cotidianas.

A continuación conocerás 7 formas sencillas de conectarte con tus hijos:

Compartir un momento en la mañana.

Ciertamente las primeras horas del día en cualquier hogar con niños se convierten en una locura entre los preparativos para la escuela, el trabajo y coordinar los horarios, pero si tienes el tiempo de sentarte, disfrutar de un desayuno completo en familia, hablar y conectarte no lo pienses dos veces.

Si tus mañanas son muy ocupadas todavía hay espacios para compartir mientras despiertas a tu hijo con un beso, le sirves cereal o le das un enorme abrazo antes de irse, sólo debes buscar el momento perfecto y hacer de esta acción una costumbre.

Dejar que tus hijos sepan lo importantes que son para ti desde el momento en que se despiertan los ayudará a sentirse amados y seguros mientras pasan el día fuera de casa.

 Dejar notas estratégicamente.

Nada supera la conexión cara a cara pero si es imposible pasar un momento juntos las notas son la forma perfecta de recordarle a tus hijos que siempre están en tu mente, puedes colocarlas en su bolso de almuerzo, un cuaderno o en su cuarto para que la encuentren al llegar a casa.

Además hoy en día contamos con teléfonos inteligentes, tabletas y laptos que nos ayudan a interactuar desde la distancia creando lazos sin ni siquiera darnos cuenta.

Crear algo juntos.

Construir una casa con legos, decorar un pastel o armar un castillo de arena significa trabajo en equipo, charlas y un espacio para compartir tiempo de calidad en familia, científicamente se ha comprobado que existe una sensación de trabajo en equipo y se afianzan los vínculos familiares cuando se crea algo juntos.

Paseos en familia.

La mayoría de nosotros prefiere quedarse en casa pero es posible unir diferentes actividades físicas con nuestra familia logrando resultados asombrosos, no tienen que ser actividades de otro mundo una simple caminata por el parte, jugar a la pelota o escondidas entre los arboles hará que tengas una vida más activa mientras te conectas con tus hijos.

Desde los primeros meses de vida la naturaleza es un ambiente ideal para compartir juntos, conocer animales, nuevas texturas y olores pero lo mejor de todo es hacerlo en compañía de mamá y papá, para los niños más grandes estos paseos se convierten en diversión con sus cómplices favoritos, no siempre tendrás conversaciones profundas y significativas pero el tiempo de calidad no puede suceder sin cantidad.

Planificar noches de juegos.

Muchas familias escogen un día a la semana para jugar mímicas, cartas o juegos de mesa, la finalidad es pasar un tiempo diferente juntos, divertirse y al mismo tiempo apoyar el desarrollo cognitivo de tus hijos al igual que el sentido de competencia, imaginación e incluso lidiar con el sentimiento de perder así sea un juego sencillo.

A veces es un reto encontrar juegos que se adapten a todas las edades y gustos pero nada es imposible, después de hablar seguramente llegarán a un acuerdo para que todos estén contentos con el resultado.

Compartir las tareas del hogar.

Esta es una de las mejores formar de pasar tiempo juntos mientras los niños aprenden valores que les serán de utilidad en su vida diaria como por ejemplo: ser tolerantes, pacientes, empáticos y cooperar; actividades como doblar la ropa, guardar comida en la despensa o limpiar la mesa después de comer crean una oportunidad para conversar y aprender.

Tacto físico.

Nuestros bebés necesitan ser abrazados todos los días podríamos decir que esta es una necesidad que tienen como el oxígeno para respirar, es la única forma que sepan sin palabras que los queremos, estamos ahí para ellos y se sientan seguros.

A medida que crecen su necesidad de cercanía física no es tan alta pero esto no quiere decir que sea inexistente, aunque no salten en tu regazo a cada rato o sostengan tu mano no significa que no necesitan ser abrazados.

Ciertamente cada individuo es único y el deseo de tacto nutritivo varía, pero es importarte que les preguntes si quieren sentarte contigo, recibir un abrazo o un rico masajito en la espalda antes de dormir.

El tacto es capaz de crear lazos asombrosos sin siquiera emitir una sola palabra, y este puede iniciar desde el primer día de nacido; la conexión que creamos con nuestros hijos a edad temprana desarrolla respeto y amor entre ambas partes, además fomenta el apego un aspecto que debería ser la estrella del día en todos los hogares del mundo, esta sería la única manera de formar niños empáticos, solidarios y seguros de sí mismos, en pocas palabras adultos de bien que apoyarán el desarrollo de sus países en todos los sentidos.

Acerca Grupo Editor

Somos un colectivo de padres y madres que compartimos temas de maternidad, concepción, embarazo, parto, lactancia y crianza de niños en general.

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