Como ayudar a un niño cuando muere un ser querido

Publicado: 6 marzo, 2023
Actualizado: 31 enero, 2026

Nunca olvidaré el día en que mi hija de seis años me preguntó por qué la abuela no iba a volver a casa. Mi suegra había fallecido después de una larga enfermedad, y yo no tenía idea de cómo explicarle a una niña pequeña algo que ni siquiera yo terminaba de procesar. Ver su confusión, sus lágrimas, y sus preguntas sin respuesta me hizo darme cuenta de lo perdida que estaba navegando el duelo infantil.

Como madre, he aprendido que acompañar a un niño en el proceso de pérdida es una de las tareas más desafiantes y delicadas que enfrentamos. No hay un manual perfecto, pero sí hay maneras de brindar amor, comprensión y el apoyo que tanto necesitan en estos momentos tan difíciles.

Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales sobre el acompañamiento a niños en duelo, no constituye consejo médico o psicológico. Cada niño y situación es diferente. Para apoyo profesional durante procesos de duelo, consulta siempre con tu pediatra, psicólogo infantil o profesional de salud mental especializado.

Lo que he aprendido sobre el duelo infantil

  • Los niños experimentan el duelo de manera diferente según su edad y nivel de comprensión
  • No existe un tiempo «correcto» para superar una pérdida – cada proceso es único
  • La honestidad adaptada a su edad es fundamental para ayudarles a procesar la realidad
  • Mantener rutinas y crear nuevos rituales les brinda seguridad en medio del caos emocional
  • Buscar apoyo profesional cuando sea necesario es un acto de amor, no de fracaso

¿Cómo explicar la muerte a un niño?

Mi error inicial: evitar el tema

Al principio, pensé que era mejor «proteger» a mi hija de la realidad. Le dije que la abuela «se había ido de viaje» y que «estaba descansando». Gran error. Esto solo generó más confusión y falsas esperanzas sobre su regreso.

Los especialistas de Mayo Clinic explican que usar eufemismos puede ser contraproducente. En mi experiencia, la honestidad (adaptada a su edad) funcionó mucho mejor.

Lo que aprendí que sí funciona

Para niños pequeños (3-6 años):
– Usar palabras simples y concretas: «La abuela murió, su cuerpo dejó de funcionar»
– Explicar que es algo permanente, que no va a regresar
– Asegurarles que no fue culpa de nadie, especialmente no suya

Para niños mayores (7-12 años):
– Pueden manejar explicaciones más detalladas sobre la enfermedad o causa
– Es importante hablar sobre los sentimientos que surgen
– Permitir y validar todas sus emociones, incluso el enojo

Las preguntas más difíciles

Recuerdo que mi hija me preguntó: «¿Tú también te vas a morir, mami?» Mi instinto fue decir «no», pero aprendí que era mejor responder: «Todos vamos a morir algún día, pero espero vivir muchos, muchos años más contigo. Por ahora estoy sana y te voy a cuidar siempre.»

Cómo acompañar sus emociones

Validar todo lo que sienten

Los niños pueden experimentar una montaña rusa emocional: tristeza, enojo, miedo, culpa, e incluso momentos de aparente indiferencia. Aprendí que todo es normal y válido.

Mi hija pasó de llorar desconsoladamente a jugar como si nada hubiera pasado, y yo me preocupé pensando que «no entendía la gravedad». La Asociación Americana de Pediatría explica que esta intermitencia emocional es típica en el duelo infantil.

Crear un espacio seguro para hablar

Establecimos un ritual: cada noche, antes de dormir, podía contarme cualquier cosa que sintiera o preguntarme lo que quisiera sobre la abuela. Sin juicios, sin prisas. Algunos días no decía nada, otros hablaba por horas.

Señales que me preocuparon y cuándo busqué ayuda

Aproximadamente tres meses después del fallecimiento, noté que mi hija:
– Había perdido el apetito consistentemente
– Tenía pesadillas frecuentes
– Se aferraba a mí de manera extrema
– Había dejado de jugar con sus amigos

La Asociación Nacional de Psicólogos Escolares tiene excelentes recursos sobre cuándo el duelo infantil requiere intervención profesional. En nuestro caso, unas sesiones con una psicóloga especializada en duelo infantil nos ayudaron enormemente.

Mantener vivo el recuerdo

Los rituales que nos ayudaron

Una de las cosas más hermosas de acompañar a mi hija en su duelo fue ver cómo quería mantener viva la memoria de su abuela:

Creamos un «rincón de la abuela»:
– Una foto donde pudiera hablarle
– Sus objetos favoritos de la abuela
– Un cuaderno donde escribía o dibujaba cosas para ella

Rituales de conexión:
– Cocinar su comida favorita en fechas especiales
– Visitar lugares que disfrutaban juntas
– Contar historias sobre la abuela antes de dormir

Permitir que la relación evolucione

Lo que más me sorprendió fue darme cuenta de que la relación con la abuela no «terminó» con su muerte, sino que se transformó. Mi hija aún le «habla», le cuenta sus logros en el colegio, y siente su presencia de maneras que yo no esperaba.

Según UNICEF, mantener estos vínculos emocionales es parte saludable del proceso de duelo en la infancia.

El autocuidado durante el proceso

Cuidarme para poder cuidarla

Confieso que al principio me centré tanto en el dolor de mi hija que olvidé procesar el mío propio. Estaba exhausta emocionalmente, y eso afectaba mi capacidad de estar presente para ella.

Aprendí que cuidar mi propio duelo no era egoísta, sino necesario. Busqué apoyo en:
– Terapia individual para procesar mi propia pérdida
– Grupos de apoyo para padres en duelo
– Red de familiares y amigos que pudieran releviarme cuando lo necesitara

Modelar emociones saludables

Mi hija me vio llorar varias veces, y al principio me sentí culpable. Pero mi terapeuta me explicó que ver a los adultos procesar emociones de manera saludable les enseña que está bien sentir y expresar el dolor.

Le expliqué: «Estoy triste porque extraño mucho a la abuela, y está bien sentirse así cuando alguien que amamos muere.»

Cuándo buscar ayuda profesional

Las señales que no debemos ignorar

Basándome en lo que viví y en las recomendaciones de MedlinePlus, considero importante buscar ayuda cuando:

  • Los síntomas interfieren significativamente con la escuela o relaciones sociales
  • Aparecen comportamientos regresivos extremos que perduran más de unas semanas
  • El niño expresa deseos de «irse con» la persona fallecida
  • Hay cambios drásticos en patrones de sueño o alimentación por más de un mes
  • Aparecen síntomas físicos sin causa médica aparente

Mi experiencia con terapia infantil

La psicóloga especializada en duelo infantil nos ayudó con técnicas específicas:
– Terapia de juego para que pudiera expresar emociones difíciles de verbalizar
– Estrategias para manejar la ansiedad de separación
– Herramientas para los momentos de tristeza intensa

No fue una «cura mágica», pero nos dio herramientas concretas que hicieron la diferencia.

Lo que me hubiera gustado saber desde el principio

El duelo no es lineal

Pensé que habría una progresión clara: mucha tristeza al principio, y luego gradualmente menos dolor. La realidad es que el duelo viene en olas. Hay días buenos y días difíciles, incluso meses después.

Cada niño lo vive diferente

Comparé constantemente la reacción de mi hija con la de otros niños que habían pasado por pérdidas similares. Error enorme. Su proceso era único, sus tiempos eran suyos, y mis expectativas solo generaban presión innecesaria.

La importancia de la paciencia

Hubo momentos en que sentí que «ya debería estar mejor» o que «ya hablamos suficiente de esto». Pero aprendí que acompañar el duelo requiere una paciencia infinita y aceptar que es un proceso largo.

Después de más de un año de este proceso, puedo decir que aunque el dolor por la pérdida nunca desaparece completamente, sí se transforma. Mi hija aprendió que es posible seguir amando a alguien que ya no está físicamente, y yo aprendí que acompañar a un niño en duelo, aunque desafiante, puede ser también una experiencia de crecimiento y conexión profunda.

Cada familia vivirá este proceso de manera diferente, y está bien. Lo importante es estar presentes, ser honestos, buscar ayuda cuando la necesitemos, y recordar que el amor no termina con la muerte – solo cambia de forma.

Acerca Grupo Editor

Somos un colectivo de padres y madres que compartimos temas de maternidad, concepción, embarazo, parto, lactancia y crianza de niños en general.

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