Tipos de yoga recomendados para mamás recientes

Conoce cómo el yoga te ayudará a perder peso después del parto

Publicado: 26 febrero, 2023
Actualizado: 31 enero, 2026

Cuando tuve a mi segunda hija, recuerdo estar frente al espejo a los tres meses postparto y sentir que mi cuerpo era completamente desconocido para mí. Los kilos extra, la falta de energía y esa sensación de desconexión conmigo misma me tenían abrumada. Fue entonces cuando una amiga me sugirió intentar yoga postparto. Al principio pensé «¿yoga para bajar de peso? ¿En serio?», pero decidí darle una oportunidad. Lo que descubrí fue mucho más que una forma de recuperar mi figura: encontré un espacio de sanación, conexión y paciencia conmigo misma que transformó completamente mi experiencia de la maternidad temprana.

Nota importante: Este artículo comparte mi experiencia personal con el yoga postparto, no constituye consejo médico ni de fitness. Cada cuerpo se recupera de manera diferente después del parto. Antes de comenzar cualquier rutina de ejercicio, consulta siempre con tu médico, especialmente si tuviste complicaciones durante el embarazo o parto.

Por qué el cuerpo cambia tanto después del parto (y por qué necesita paciencia)

Durante mis primeras semanas como mamá primeriza, nadie me había preparado para lo diferente que sería mi cuerpo. No solo hablamos del peso extra, sino de una redistribución completa: caderas más anchas, abdomen distendido, músculos del core completamente debilitados, y una postura alterada por meses de cargar a mi bebé.

Lo que aprendí es que mi cuerpo había hecho algo extraordinario, y necesitaba tiempo y cariño para recuperarse. Según MedlinePlus, la recuperación completa del cuerpo después del parto puede tomar entre 6 meses a un año. Mi experiencia confirmó esto: los primeros meses no se tratan de «volver» a ser quien eras, sino de descubrir quién eres ahora.

Los cambios más notorios que experimenté fueron:
Separación de músculos abdominales (diástasis) que hacía que mi barriga se viera «rara»
Debilidad en el suelo pélvico que me generaba inseguridad
Retención de líquidos especialmente en piernas y brazos
Cambios hormonales que afectaban mi metabolismo y estado de ánimo

Mi experiencia con el yoga postparto: más que ejercicio, una terapia integral

Los beneficios físicos que noté

Después de dos meses practicando yoga postparto de manera consistente, los cambios fueron evidentes:

Fortalecimiento gradual del core: Las posturas suaves me ayudaron a reconectar con mis músculos abdominales sin forzarlos. A diferencia de los ejercicios tradicionales que me parecían demasiado intensos, el yoga me permitió trabajar desde la respiración hacia afuera.

Mejora en la postura: Cargar a mi bebé constantemente me había dejado con los hombros encorvados y dolor de cuello. Las posturas de apertura de pecho fueron un alivio inmediato.

Flexibilidad recuperada: Mi cuerpo se sentía rígido y tenso. El yoga me devolvió esa sensación de fluidez en los movimientos.

Activación del metabolismo: Aunque no es un ejercicio cardiovascular intenso, noté que mi digestión mejoró y tenía más energía durante el día.

Los beneficios emocionales que no esperaba

Esto fue lo que más me sorprendió del yoga postparto:

Momentos de conexión conmigo misma: En medio del caos de la maternidad temprana, esos 20-30 minutos de práctica se convirtieron en mi refugio. Era el único momento del día donde me enfocaba completamente en mí.

Reducción de la ansiedad: La respiración consciente del yoga me ayudó enormemente con la ansiedad postparto. Aprendí técnicas que podía usar durante las noches difíciles o momentos de estrés.

Aceptación del cuerpo: El yoga me enseñó a honrar lo que mi cuerpo había logrado, en lugar de castigarlo por no «volver» rápidamente a su estado anterior.

Mejor calidad de sueño: Aunque mi bebé seguía despertándose por las noches, cuando lograba dormir, lo hacía más profundamente.

Cuándo empezar: mi experiencia con los tiempos de recuperación

Esta fue una de mis mayores dudas. Con mi primera hija, después de un parto vaginal sin complicaciones, mi médico me dio el visto bueno a las 6 semanas. Pero honestamente, mi cuerpo no se sentía listo hasta las 8-10 semanas.

Con mi segunda hija, que nació por cesárea, esperé 12 semanas completas antes de comenzar cualquier práctica. La Asociación Americana del Embarazo recomienda esperar al menos 6-8 semanas después del parto vaginal y 8-12 semanas después de cesárea, pero cada cuerpo es diferente.

Señales que me indicaron que estaba lista:
– Los loquios (sangrado postparto) habían cesado completamente
– Podía caminar distancias largas sin fatiga excesiva
– No sentía dolor en la zona perineal (o en la cicatriz de cesárea)
– Emocionalmente me sentía lista para dedicar tiempo a mí misma

Lo más importante: Escuché a mi cuerpo por encima de cualquier cronograma. Algunos días me sentía fuerte y otros necesitaba solo respiración y meditación.

Los estilos de yoga que me funcionaron (y los que no)

Durante mi búsqueda, probé varios estilos. Te comparto qué me funcionó:

Estilos que me ayudaron

Hatha Yoga: Perfecto para comenzar. Las posturas se mantienen por períodos largos, lo que me permitió enfocarme en la alineación y reconocer las sensaciones de mi cuerpo.

Yin Yoga: Ideal para días cuando me sentía agotada. Las posturas pasivas y restaurativas fueron un bálsamo para mi sistema nervioso.

Vinyasa suave: Conforme fui ganando fuerza, el flujo suave entre posturas me ayudó a trabajar la resistencia cardiovascular de manera gradual.

Yoga restaurativo: Mi favorito para las tardes. Me ayudaba a relajarme después de días intensos con el bebé.

Estilos que evité al principio

Hot Yoga o Bikram: Mi cuerpo aún se estaba recuperando hormonalmente y el calor excesivo no me sentaba bien.

Vinyasa intenso o Power Yoga: Demasiado demandante para mis articulaciones aún sensibles.

Yoga con inversiones profundas: Evité posturas como el paro de cabeza durante los primeros meses.

Las posturas que más me ayudaron en mi recuperación

Estas fueron las asanas que se convirtieron en mis aliadas para recuperar fuerza y perder peso gradualmente:

Postura de la Montaña con brazos hacia arriba (Tadasana)

Mi postura de inicio para reconectar con mi centro. Parece simple, pero activar todo el cuerpo desde los pies hasta la coronilla me ayudó a trabajar la postura y despertar mis músculos dormidos.

Guerrero II modificado (Virabhadrasana II)

Increíble para fortalecer piernas y core mientras trabajo la concentración. La modifiqué apoyándome en una pared durante las primeras semanas.

Postura de la Silla suave (Utkatasana)

Excelente para trabajar glúteos y muslos. Empecé manteniendo la postura solo 10 segundos y gradualmente fui aumentando el tiempo.

Puente suave (Setu Bandhasana)

Mi favorita para fortalecer glúteos y abrir la cadera. También me ayudó con el dolor de espalda baja que tenía por amamantar.

Plancha modificada con rodillas

Perfecta para reconectar con mi core sin sobreexigirlo. Empecé con series de 10 segundos y progresé gradualmente.

Gato-Vaca (Marjaryasana-Bitilasana)

Maravillosa para la movilidad de la columna y aliviar la tensión en la espalda. La practiqué casi todos los días.

Postura del Niño (Balasana)

Mi postura de descanso. Cuando me sentía abrumada durante la práctica, siempre podía volver aquí.

Torsión suave sentada

Excelente para la digestión y para trabajar oblicuos de manera segura. La clave fue mantenerla muy suave los primeros meses.

Cómo creé mi rutina en casa con un bebé

Seamos realistas: ir a un estudio de yoga con un recién nacido era casi imposible. Tuve que ser creativa para establecer una práctica en casa.

Mi setup básico

  • Un tapete de yoga (inversión que valió la pena)
  • Bloques para modificar posturas
  • Una manta para posturas restaurativas
  • Videos de YouTube específicos para yoga postparto

Rutinas según mi energía y tiempo disponible

Días con 10 minutos:
– 3 minutos de respiración consciente
– 5 minutos de movimientos suaves (gato-vaca, torsiones)
– 2 minutos en postura del niño

Días con 20-30 minutos:
– 5 minutos de calentamiento
– 15-20 minutos de secuencia completa
– 5 minutos de relajación

Días difíciles (5 minutos):
Solo respiración en postura cómoda. Y estaba bien.

Consejos que me salvaron la vida para ser constante

  1. Preparar todo la noche anterior: Dejaba el tapete extendido y mi ropa lista
  2. Practicar cuando el bebé dormía: Generalmente temprano en la mañana
  3. Ser flexible: Si el bebé se despertaba, lo incorporaba (¡yoga con bebé!)
  4. Celebrar pequeños logros: Cualquier movimiento contaba como éxito

Alimentación consciente: lo que complementó mi práctica de yoga

El yoga me enseñó a ser más consciente de mi cuerpo, y esto se extendió naturalmente a mi alimentación. No hice dietas restrictivas – estaba amamantando y necesitaba energía.

Principios que adopté

Comer cuando tenía hambre real: El yoga me ayudó a diferenciar entre hambre física y emocional.

Masticar despacio: Entre cambios de pañales y tomas, tendía a comer apurada. La consciencia del yoga me recordó ir más lento.

Hidratación constante: Especialmente importante durante la lactancia.

Alimentos que noté me daban más energía

  • Proteínas de calidad: Huevos, legumbres, pescado
  • Grasas saludables: Palta, nueces, aceite de oliva
  • Carbohidratos complejos: Avena, quinoa, camote
  • Muchas verduras de todos los colores

Para información nutricional específica durante la lactancia, La Leche League tiene recursos excelentes que me ayudaron mucho.

Preguntas que me hice (y que seguramente te haces tú)

¿Puedo practicar yoga mientras amamanto?

¡Absolutamente! De hecho, me ayudó con la tensión en cuello y hombros que me generaba amamantar. Solo asegúrate de:
– Usar un sostén deportivo cómodo
– Evitar posturas boca abajo inmediatamente después de amamantar
– Mantenerte bien hidratada

¿Cuánto tiempo tardé en ver resultados?

Los cambios emocionales los noté inmediatamente. Los físicos tomaron más tiempo:
2-3 semanas: Mejor postura y menos dolor de espalda
6-8 semanas: Notaba más fuerza y estabilidad
3-4 meses: Cambios visibles en tono muscular y pérdida gradual de peso

¿El yoga realmente quema suficientes calorías?

Honestamente, el yoga no quema tantas calorías como correr o ir al gimnasio. Pero para mí fue perfecto porque:
– Mejoró mi digestión y metabolismo
– Redujo mi estrés (y por ende, la producción de cortisol)
– Me hizo más consciente de mis hábitos alimenticios
– Me dio energía para ser más activa en general

¿Qué hacer si tengo diástasis abdominal?

Este fue mi caso. Consulté con un fisioterapeuta especializado que me confirmó que el yoga suave era seguro. Evité:
– Abdominales tradicionales (crunches)
– Posturas que abultaran mi abdomen hacia afuera
– Torsiones muy profundas al principio

La Mayo Clinic tiene excelente información sobre diástasis abdominal que me ayudó a entender mejor mi condición.

¿Qué pasa si no tengo tiempo para una práctica completa?

Los días más ocupados hacía «yoga invisible»:
– Respiraciones profundas mientras amamantaba
– Estiramientos de cuello mientras preparaba el biberón
– Posturas de pie mientras el bebé jugaba en su manta

Cualquier movimiento consciente cuenta. No tiene que ser perfecto para ser beneficioso.

Mi reflexión después de un año de práctica

Hoy, un año después de comenzar mi práctica de yoga postparto, puedo decir que sí, perdí el peso que quería perder. Pero lo más valioso fue todo lo demás: la paciencia conmigo misma, la conexión con mi cuerpo, las herramientas para manejar el estrés de la maternidad, y la comprensión de que mi valor no depende de un número en la balanza.

Mi cuerpo cambió, pero también lo hizo mi relación con él. Aprendí a honrar su capacidad de crear vida, nutrir a mis hijos, y seguir siendo fuerte y capaz. El yoga fue mi puente hacia esa aceptación.

Si estás considerando comenzar una práctica de yoga postparto, mi consejo es: empieza donde estás, con lo que tienes, cuando puedas. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán. Y recuerda, cada mamá tiene su propio tiempo y proceso. El tuyo será perfecto para ti.

¿Has probado yoga postparto? Me encantaría conocer tu experiencia y qué te ha funcionado en tu camino de recuperación después del parto.

Acerca Grupo Editor

Somos un colectivo de padres y madres que compartimos temas de maternidad, concepción, embarazo, parto, lactancia y crianza de niños en general.

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