Consejos de las abuelas más comunes para el embarazo

Publicado: 4 julio, 2023
Actualizado: 31 enero, 2026

Cuando estaba embarazada de mi primer hijo, mi suegra llegaba cada semana con un consejo diferente. Que si el jengibre para las náuseas, que si caminar todos los días, que si no levantar los brazos porque se enredaría el cordón… Al principio los escuchaba por cortesía, pero después de nueve meses (y tres embarazos más), puedo decirte que algunos de esos consejos de la abuela me salvaron la vida, mientras que otros me causaron más ansiedad de la necesaria.

La sabiduría tradicional sobre el embarazo ha pasado de generación en generación, y aunque no todo tiene base científica, hay perlas de conocimiento que realmente funcionan. Lo que he aprendido es que vale la pena escuchar con mente abierta, pero siempre verificar con tu médico lo que realmente es seguro para ti y tu bebé.

Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de madres y no constituye consejo médico. Cada embarazo es diferente y único. Para cualquier duda sobre salud durante tu embarazo, consulta siempre con tu ginecólogo o profesional de salud de confianza.

Los consejos de abuelas más valiosos que descubrí durante mis embarazos:
Remedios naturales para malestares comunes que realmente funcionan
Consejos nutricionales tradicionales con base científica real
Sabiduría emocional para sobrellevar los cambios del embarazo
Rituales de autocuidado que me ayudaron a conectar con mi bebé
Cuándo tomar en serio un consejo y cuándo mejor consultar al médico

Los remedios de la abuela que realmente me funcionaron

El jengibre para las náuseas matutinas

Mi abuela siempre decía: «Un té de jengibre en ayunas y se te quitan las náuseas». Confieso que al principio pensé que era pura superstición, pero cuando las náuseas del primer trimestre me tenían postrada en cama, decidí intentarlo. ¡Qué diferencia tan grande! Según MedlinePlus, el jengibre efectivamente puede ayudar con las náuseas del embarazo cuando se usa con moderación.

Lo que me funcionó:
– Una taza de té de jengibre natural por las mañanas
– Galletas de jengibre cuando sentía mareos
– Jengibre cristalizado para llevar en la cartera

Caminar todos los días sin falta

«Camina aunque sea media hora todos los días, mija. Eso te va a ayudar en el parto», me decía mi suegra. Y tenía razón. El ejercicio moderado durante el embarazo no solo me ayudó a mantenerme en forma, sino que me dio energía y mejoró mi estado de ánimo. La OMS recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana durante el embarazo.

La importancia de descansar cuando el cuerpo lo pide

Mi mamá siempre me decía: «Si tienes sueño, duerme. Tu cuerpo sabe lo que necesita». Durante mis embarazos, aprendí que ignorar esas señales solo me llevaba al agotamiento extremo. Cuando sentía cansancio, me permitía descansar sin culpa.

Los consejos nutricionales que tenían sentido

«Come poco pero frecuente»

Este consejo lo escuché mil veces y al principio lo ignoré. Pero cuando empecé a tener acidez horrible en el segundo trimestre, descubrí que comer cinco o seis comidas pequeñas al día realmente me ayudaba. Mayo Clinic confirma que las comidas pequeñas y frecuentes pueden ayudar con las náuseas y la acidez.

Los antojitos de temporada y comida casera

Mi abuela insistía en que comiera frutas y verduras de temporada. «La naturaleza sabe lo que necesitas en cada época», decía. Aunque sonaba muy poético, descubrí que había verdad en esto: las frutas de temporada suelen estar en su mejor momento nutricional y son más frescas.

El famoso «comes por dos» (pero no como crees)

El consejo más malinterpretado de todas las abuelas. No, no tienes que comer el doble, pero sí necesitas nutrientes de calidad. Lo que aprendí es que «comer por dos» significa elegir alimentos más nutritivos, no necesariamente más cantidad.

Consejos emocionales que me ayudaron más de lo esperado

«Habla con tu bebé desde el vientre»

Al principio me daba pena, pero empecé a contarle a mi bebé sobre mi día, mis planes para él, mis miedos. No solo me ayudó a procesar mis emociones, sino que creó un vínculo especial desde antes del nacimiento. La Asociación Americana de Pediatría habla sobre la importancia del vínculo prenatal.

«No te estreses, que el bebé lo siente»

Este consejo me causaba más estrés al principio (¡qué paradoja!), pero después entendí el mensaje de fondo: cuidar mi bienestar emocional era parte de cuidar a mi bebé. Aprendí técnicas de relajación y me permití pedir ayuda cuando me sentía abrumada.

La importancia del apoyo familiar

Las abuelas siempre enfatizan que «se necesita una tribu para criar un bebé». Durante mis embarazos, aceptar ayuda de familiares y amigos no me hizo menos capaz, sino más sabia.

Los consejos que mejor ignoré (con cariño)

Mitos sobre la forma de la panza

«Si la panza es puntiaguda es niño, si es redonda es niña». Querida abuela, mis ultrasonidos fueron mucho más certeros que la forma de mi vientre. Este tipo de «predicciones» son divertidas pero no tienen base científica.

Restricciones exageradas de movimiento

«No levantes los brazos que se enrolla el cordón». Este consejo me limitó innecesariamente en mi primer embarazo. Según ACOG (Colegio Americano de obstetras y ginecólogos), los movimientos normales del día a día no afectan la posición del cordón umbilical.

Prohibiciones alimentarias sin fundamento

Cada abuela tiene su lista de alimentos «prohibidos» que van más allá de las recomendaciones médicas reales. Mientras que es importante evitar alcohol, pescado alto en mercurio y carnes crudas, muchas otras restricciones son culturales más que médicas.

Cuándo buscar consejo médico en lugar de seguir la tradición

Después de cuatro embarazos, aprendí a distinguir cuándo un consejo tradicional requería consulta médica:

Señales de alarma que no se tratan en casa

  • Sangrado de cualquier tipo
  • Dolor abdominal intenso
  • Hinchazón súbita de cara y manos
  • Dolores de cabeza severos
  • Fiebre alta

Cuando los remedios caseros no funcionan

Si las náuseas son tan severas que no puedes retener alimentos, o si los malestares interfieren con tu vida diaria, es momento de hablar con tu médico. Los remedios tradicionales pueden complementar, pero no reemplazar el cuidado prenatal profesional.

El equilibrio perfecto: tradición y ciencia moderna

Lo que más me ha servido en mis embarazos es combinar la sabiduría ancestral con el conocimiento médico actual. Los consejos de las abuelas suelen venir del amor y la experiencia, pero cada embarazo es único y lo que funcionó para ellas puede no funcionar para ti.

Mi regla personal: escucho todos los consejos con respeto, investigo los que me llaman la atención, y siempre consulto con mi médico antes de implementar algo nuevo. Algunas veces, la abuela tenía razón. Otras veces, la medicina moderna tenía mejores opciones.

El embarazo ya es lo suficientemente abrumador sin la presión de seguir cada consejo que recibes. Confía en tu instinto, busca información confiable en fuentes como MedlinePlus, y recuerda que el mejor consejo siempre viene de tu propio médico que conoce tu caso específico.

Al final del día, tanto las abuelas como los doctores quieren lo mismo: que tú y tu bebé estén sanos y felices. La clave está en tomar lo mejor de ambos mundos.

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