Derechos laborales durante el embarazo y posparto en Estados Unidos

Publicado: 2 octubre, 2023
Actualizado: 31 enero, 2026

Cuando descubrí que estaba embarazada de mi primer hijo, la alegría se mezcló rápidamente con una pregunta que me quitaba el sueño: «¿Qué pasará con mi trabajo?». Recuerdo estar frente a la computadora a las 2 de la madrugada, navegando por páginas web tratando de entender mis derechos laborales. La verdad es que, como muchas futuras mamás, me sentía perdida en un mar de leyes federales, estatales y políticas empresariales. Después de vivir todo el proceso—desde el embarazo hasta mi regreso al trabajo—quiero compartir contigo lo que aprendí sobre nuestros derechos laborales en Estados Unidos. Aunque no soy abogada, te contaré desde mi experiencia personal cómo navegué este sistema y qué recursos me ayudaron en el camino.

Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales y no constituye asesoría legal. Las leyes laborales pueden ser complejas y varían por estado y situación individual. Para asesoría legal específica, consulta siempre con un abogado especializado en derecho laboral o contacta al Departamento de Trabajo de Estados Unidos.

Puntos clave sobre derechos laborales durante el embarazo y posparto

La Ley de Discriminación por Embarazo protege contra el trato desigual, pero no todas las empresas están cubiertas
La FMLA garantiza hasta 12 semanas de licencia sin goce de sueldo, aunque con requisitos específicos de elegibilidad
Las acomodaciones razonables durante el embarazo están protegidas por ley federal desde 2022
Los derechos de lactancia incluyen tiempo y espacio para extraer leche, pero las protecciones varían
Cada estado tiene leyes adicionales que pueden ofrecer mayores protecciones que las federales

Mi experiencia con las leyes de protección al embarazo

Lo que aprendí sobre discriminación por embarazo

Cuando le conté a mi supervisor sobre mi embarazo, noté un cambio inmediato en su actitud. Comentarios como «supongo que ya no podrás viajar» y «esperemos que esto no afecte tu productividad» me hicieron sentir incómoda. Fue entonces cuando investigué sobre la Ley de Discriminación por Embarazo (PDA) de 1978.

Esta ley, que es parte de la Ley de Derechos Civiles, establece que las empleadas embarazadas deben ser tratadas igual que otros empleados con capacidades o limitaciones similares. Sin embargo, aquí viene lo importante: solo aplica a empresas con 15 o más empleados. Si trabajas en una empresa pequeña, es posible que no tengas estas protecciones federales.

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos tiene información detallada sobre estas protecciones. En mi caso, trabajaba para una empresa grande, así que estaba cubierta. Pero recuerdo sentirme frustrada al darme cuenta de que mi hermana, que trabajaba en una oficina de 8 personas, no tenía las mismas protecciones.

Protección contra el despido: mi mayor miedo

Confieso que mi mayor miedo era ser despedida por estar embarazada. Aunque sabía que era ilegal, también sabía que algunas empresas encuentran maneras «creativas» de deshacerse de empleadas embarazadas.

Lo que aprendí es que el despido por embarazo es ilegal, pero probarlo puede ser complicado. Los empleadores no pueden:
– Despedirte por estar embarazada
– Negarse a contratarte por estar embarazada
– Forzarte a tomar licencia si puedes realizar tu trabajo
– Tratarte diferente en términos de asignaciones laborales

En mi experiencia, documentar todo fue clave. Guardé correos electrónicos, anoté fechas de conversaciones y mantuve un registro de cualquier comentario discriminatorio. Afortunadamente nunca tuve que usarlo, pero me daba tranquilidad saber que tenía evidencia si la necesitaba.

Navegando la licencia familiar (FMLA): una montaña rusa emocional

Los requisitos que casi me descalifican

La Ley de Licencia Médica y Familiar (FMLA) fue mi salvavidas, pero casi no califico para ella. Para ser elegible necesitas:
– Haber trabajado para tu empleador por al menos 12 meses
– Haber trabajado al menos 1,250 horas en los 12 meses anteriores
– Trabajar para una empresa con 50 o más empleados dentro de 75 millas

Yo había empezado mi trabajo actual justo 13 meses antes de quedar embarazada. Si hubiera quedado embarazada un mes antes, no habría tenido derecho a la licencia protegida. Fue una llamada muy cercana que me hizo darme cuenta de lo restringida que puede ser esta ley.

La Administración de Salarios y Horas del Departamento de Trabajo tiene una herramienta en línea para verificar si eres elegible. Te recomiendo usarla porque los cálculos pueden ser más complicados de lo que parecen.

Mi experiencia con 12 semanas sin pago

La FMLA te da hasta 12 semanas de licencia sin goce de sueldo en un período de 12 meses. Puedes usarlas para:
– Citas médicas prenatales
– Tu propia recuperación después del parto
– Para cuidar a tu bebé recién nacido

Aquí viene la parte difícil: es sin pago. Aunque tu trabajo está protegido, no recibes salario durante la licencia a menos que uses días de vacaciones acumulados o tu empresa tenga una política de licencia pagada.

En mi caso, había ahorrado todas mis vacaciones y días personales por meses. También tuve la suerte de que mi empresa ofrecía 6 semanas de licencia por discapacidad temporal al 60% de mi salario. Pero conozco muchas mamás que no pudieron permitirse tomar las 12 semanas completas porque necesitaban el ingreso.

Acomodaciones durante el embarazo: una ley nueva que me hubiera ayudado

Una de las cosas que más me frustró durante mi embarazo fue la falta de flexibilidad en mi lugar de trabajo. Las náuseas matutinas me tenían vomitando hasta las 11 AM algunos días, pero mi horario rígido de 8 AM no me daba opciones.

En 2022, se aprobó la Ley de Equidad para Trabajadoras Embarazadas (PWFA), que entró en vigor en junio de 2023. Esta ley habría cambiado mi experiencia completamente. Ahora los empleadores deben proporcionar «acomodaciones razonables» para limitaciones relacionadas con el embarazo, parto o condiciones médicas relacionadas.

Ejemplos de acomodaciones incluyen:
Horarios de trabajo flexibles (esto me habría salvado con las náuseas)
Descansos adicionales para ir al baño o comer
Modificaciones de tareas que puedan ser peligrosas
Tiempo libre para citas médicas
Acceso a agua y oportunidades de sentarse

La Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo tiene recursos excelentes sobre estas nuevas protecciones. Si estás embarazada ahora, tienes más derechos de los que yo tuve, y eso me alegra enormemente.

Derechos de lactancia: la batalla que no esperaba

Mi experiencia con la extracción de leche en el trabajo

Cuando regresé al trabajo después de 8 semanas, pensé que había planificado todo perfectamente. Lo que no anticipé fue la batalla que sería establecer un espacio y tiempo para extraer leche materna.

La Ley FLSA requiere que los empleadores proporcionen:
Tiempo razonable para extraer leche (generalmente cada 3-4 horas)
Un espacio privado que no sea un baño
– Esto debe continuar hasta que el bebé cumpla un año

Sin embargo, estas protecciones solo aplican a empleados que califican para pago de horas extra bajo la FLSA. Si eres empleado exento (como muchos profesionales), no tienes estas protecciones federales garantizadas.

En mi caso, tuve que abogar fuertemente por mis derechos. Mi empleador inicialmente me ofreció usar el baño, lo cual rechazé. Finalmente convertimos un pequeño cuarto de almacenamiento en un espacio de lactancia después de varias conversaciones tensas con Recursos Humanos.

Lo que me hubiera gustado saber antes

Si pudiera volver atrás, me habría preparado mejor para estas conversaciones. Algunas cosas que aprendí:

  • Investiga las leyes de tu estado antes de regresar al trabajo. Algunos estados tienen protecciones más fuertes que las federales.
  • Habla con Recursos Humanos temprano sobre tus necesidades de lactancia.
  • Conoce a otras mamás lactantes en tu empresa para entender la cultura real.
  • Ten un plan B por si tu empleador no coopera inicialmente.

Cuándo buscar ayuda legal: señales de alerta

Durante mi embarazo y después, hubo momentos en que me pregunté si debería buscar asesoría legal. Aunque afortunadamente nunca tuve que dar ese paso, ahora sé cuáles son las señales de alerta:

Situaciones que requieren atención legal

  • Despido inmediatamente después de anunciar tu embarazo
  • Reducción de responsabilidades o exclusión de proyectos importantes
  • Comentarios discriminatorios documentados de supervisores
  • Negativa a proporcionar acomodaciones razonables bajo la PWFA
  • Represalias por solicitar tus derechos bajo FMLA
  • Negación de derechos de lactancia cuando estás cubierta por la ley

Recursos que me ayudaron a entender mis opciones

La Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo (EEOC) fue mi recurso principal para entender cuándo algo constituía discriminación. Puedes presentar una queja sin costo, y ellos investigarán tu caso.

También contacté a la línea directa de derechos de trabajadores en mi estado, que me proporcionó información específica sobre las leyes locales. Muchos estados tienen protecciones más fuertes que las federales.

Diferencias estatales: por qué tu código postal importa

Una de las cosas más frustrantes del sistema estadounidense es cómo tus derechos cambian dependiendo de dónde vives. Mi cuñada, que vive en California, tuvo una experiencia completamente diferente a la mía en Texas.

Estados con mejores protecciones

Algunos estados van mucho más allá de las protecciones federales:

California ofrece:
– Hasta 4 meses de licencia por embarazo
– Licencia familiar pagada a través del seguro de discapacidad del estado
– Protecciones más fuertes contra discriminación

Nueva York proporciona:
– Licencia familiar pagada
– Protecciones de lactancia más extensas
– Acomodaciones por embarazo desde antes de la PWFA federal

Washington tiene:
– Licencia familiar y médica pagada
– Protecciones amplias para acomodaciones por embarazo

Mi experiencia en un estado con protecciones mínimas

Viviendo en Texas, solo tenía las protecciones federales básicas. No había licencia pagada estatal, pocas protecciones adicionales de lactancia, y las acomodaciones por embarazo eran limitadas (antes de la PWFA).

Esto significó que tuve que ser más proactiva en abogar por mis derechos y prepararme financieramente para la licencia sin pago. También tuve que investigar más para entender exactamente qué protecciones tenía disponibles.

Planificando mi regreso al trabajo: lo emocional y lo práctico

Las decisiones difíciles que no anticipé

Regresar al trabajo después de tener a mi bebé fue una de las transiciones más difíciles de mi vida. Más allá de los aspectos legales, había decisiones emocionales y prácticas que no había anticipado completamente.

Preguntas que enfrenté:
– ¿Debía regresar después de 6, 8, o 12 semanas?
– ¿Cómo manejaría la extracción de leche con mi horario de reuniones?
– ¿Qué pasaría si mi bebé se enfermaba y necesitaba tiempo libre adicional?
– ¿Podría negociar trabajo remoto parcial?

Lo que funcionó para mi transición

Después de mucha reflexión y conversaciones con mi empleador, desarrollé un plan que funcionó para mi familia:

  • Regresé gradualmente con 3 días en la oficina la primera semana
  • Negocié un día de trabajo remoto por semana durante los primeros 3 meses
  • Establecí expectativas claras sobre mi disponibilidad para viajes
  • Desarrollé un plan de emergencia para cuando mi bebé estuviera enfermo

Reflexiones finales: empoderamiento a través del conocimiento

Mirando hacia atrás, mi experiencia navegando los derechos laborales durante el embarazo y posparto fue un curso intensivo en autodefensa profesional. Aunque hubo momentos de frustración y incertidumbre, salí del proceso sintiéndome más empoderada y conocedora de mis derechos.

Lo más importante que puedo compartir contigo es esto: conocer tus derechos es el primer paso para protegerlos. No asumas que tu empleador conoce todas las leyes o que automáticamente hará lo correcto. Sé tu propia defensora, documenta todo, y no tengas miedo de hacer preguntas.

Cada embarazo y situación laboral es diferente, y las leyes continúan evolucionando. Lo que funcionó para mí puede no funcionar para ti, pero espero que mi experiencia te dé un punto de partida para tu propia investigación y planificación.

Recuerda: mereces trabajar en un ambiente que respete tanto tu carrera como tu papel como madre. No siempre es fácil de conseguir, pero con conocimiento y determinación, es posible. Tienes derechos, y está bien insistir en que se respeten.

Acerca Grupo Editor

Somos un colectivo de padres y madres que compartimos temas de maternidad, concepción, embarazo, parto, lactancia y crianza de niños en general.

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