Publicado: 3 marzo, 2023
Actualizado: 30 enero, 2026
Recuerdo vívidamente cuando mi hija mayor, Sofía, tenía apenas 18 meses y pasó de ser una niña alegre a estar completamente inconsolable durante toda una noche. Se tocaba la oreja constantemente, tenía fiebre y nada parecía calmarla. Al día siguiente, el pediatra nos confirmó lo que sospechábamos: otitis. Desde entonces, hemos vivido varios episodios con mis tres hijos, y puedo decir que la otitis se convirtió en una «compañera» no deseada durante sus primeros años de vida.
Si estás leyendo esto porque tu pequeño está pasando por algo similar, quiero que sepas que no estás solo. La otitis es increíblemente común en niños, especialmente entre los 6 meses y los 3 años, y aunque es angustiante verlos sufrir, la buena noticia es que tiene solución y, en la mayoría de los casos, no deja secuelas.
Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de padres y madres sobre la otitis en niños. No constituye consejo médico. Cada niño es diferente y los síntomas pueden variar. Para cualquier duda sobre la salud de tu hijo, consulta siempre con tu pediatra o profesional de salud de confianza.
En este artículo
Lo que he aprendido sobre la otitis en mis hijos:
• La otitis puede aparecer sin previo aviso, especialmente después de resfriados
• Los síntomas no siempre son obvios en bebés muy pequeños
• Cada niño reacciona diferente al dolor y la molestia
• La prevención es posible con algunos cuidados simples
• No todos los casos requieren antibióticos inmediatamente
¿Qué es exactamente la otitis? Mi experiencia aprendiendo sobre ella
Cuando el pediatra me explicó por primera vez qué era la otitis, usó términos que al principio no entendí completamente. Según la Organización Mundial de la Salud, la otitis es una inflamación del oído que puede afectar diferentes partes: el oído externo, medio o interno.
En mi experiencia con mis hijos, hemos enfrentado principalmente dos tipos:
Otitis media aguda
Es la más común y la que más hemos vivido en casa. Se produce cuando se acumula líquido detrás del tímpano y se infecta. Mi hijo menor, Diego, la tuvo tres veces en un solo invierno, y cada episodio fue diferente en intensidad y síntomas.
Otitis externa
También llamada «oído de nadador», aunque en nuestro caso apareció después de que Sofía se metiera arena en el oído durante unas vacaciones en la playa. El dolor era más localizado en el canal auditivo.
¿Por qué les da otitis a los niños tan frecuentemente?
Esta fue una de mis primeras preguntas al pediatra. Me explicó que los niños pequeños tienen las trompas de Eustaquio (que conectan el oído medio con la garganta) más cortas y horizontales que los adultos. Esto hace que los líquidos y las bacterias puedan llegar más fácilmente al oído medio.
Situaciones que he notado que aumentan el riesgo:
Después de resfriados comunes
En mi experiencia, el 80% de las otitis de mis hijos aparecieron 3-5 días después del inicio de un resfriado. Los mocos se acumulan y crean el ambiente perfecto para las bacterias.
Durante el invierno
He llevado registro mental y definitivamente hay más episodios durante los meses fríos, cuando estamos más expuestos a virus respiratorios.
En época de guardería o colegio
Cuando comenzaron la guardería, las otitis se volvieron más frecuentes. El contacto con otros niños significa más virus circulando.
Uso prolongado del chupete
Con mi segunda hija redujimos el uso del chupete después de los 12 meses porque noté que había más episodios cuando lo usaba mucho.
Cómo reconocer si tu hijo tiene otitis: señales que he aprendido a identificar
Los síntomas pueden ser muy diferentes según la edad del niño. MedlinePlus tiene información detallada sobre todos los síntomas posibles, pero te cuento lo que he observado en mis hijos:
En bebés menores de 2 años:
- Irritabilidad extrema, especialmente por las noches
- Se tocan o tiran de la oreja constantemente
- Llanto intenso que empeora al acostarse
- Fiebre (aunque no siempre presente)
- Dificultades para dormir o despertarse llorando
- Pérdida de apetito
En niños mayores de 2 años:
- Dicen que les duele el oído (obviamente, esto facilita mucho el diagnóstico)
- Pérdida temporal de audición – les hablas y no responden como siempre
- Sensación de oído tapado
- Dolores de cabeza
- Problemas de equilibrio en algunos casos
Una señal de alarma que aprendí a reconocer:
Si ves secreción amarillenta o con sangre saliendo del oído, llama inmediatamente al pediatra. Esto puede indicar que el tímpano se ha perforado por la presión. Nos pasó una vez con Diego y aunque se ve terrible, el pediatra nos tranquilizó diciéndonos que es relativamente común y suele sanar bien.
Mi experiencia con los tratamientos: qué funciona y qué no
A lo largo de estos años he aprendido que no todas las otitis se tratan igual, y esto inicialmente me confundía mucho.
Cuándo el pediatra receta antibióticos
Según mi experiencia y lo que explica la American Academy of Pediatrics, no todos los casos requieren antibióticos inmediatamente. El pediatra de mis hijos sigue un protocolo:
- Niños menores de 6 meses: Antibióticos casi siempre
- Entre 6-24 meses: Depende de la severidad de los síntomas
- Mayores de 2 años: A menudo esperan 48-72 horas para ver si mejora solo
El enfoque «esperar y ver»
La primera vez que el pediatra me dijo «esperemos 48 horas antes de dar antibióticos», pensé que estaba loco. Mi hija estaba sufriendo. Pero aprendí que muchas otitis son virales y se resuelven solas. Durante esa espera:
- Controlamos el dolor con paracetamol o ibuprofeno (según indicación médica)
- Aplicamos calor seco en la oreja con una compresa tibia
- Mantenemos al niño hidratado
- Vigilamos que no empeore
Remedios caseros que me han funcionado para el alivio:
Posición para dormir
Elevar ligeramente la cabecera de la cuna o cama ayuda a drenar mejor los líquidos. Ponemos una almohada extra bajo el colchón.
Compresas tibias
Una toallita húmeda tibia (no caliente) aplicada sobre la oreja durante 10-15 minutos varias veces al día alivia bastante el dolor.
Masajes suaves
Masajear muy suavemente el área alrededor de la oreja y el cuello ayuda con el drenaje linfático.
Lo que NO funciona (y he intentado):
- Gotas caseras en el oído – pueden empeorar la situación si hay perforación
- Remedios con alcohol – son peligrosos en niños
- Esperar demasiado cuando hay fiebre alta o dolor severo
Prevención: estrategias que realmente funcionan en el día a día
Después de varios episodios, me volví experta en prevención. Algunas medidas han reducido significativamente la frecuencia de otitis en casa:
Higiene de manos
Suena obvio, pero es lo más efectivo. Enseñar a los niños a lavarse las manos correctamente y hacerlo nosotros constantemente reduce las infecciones respiratorias que llevan a otitis.
Control del ambiente
- Evitar el humo de cigarrillo completamente
- Humidificar el aire durante el invierno seco
- Limpiar regularmente juguetes y superficies
Alimentación y lactancia
La Organización Mundial de la Salud respalda que la lactancia materna durante los primeros 6 meses protege contra infecciones de oído. Con mis tres hijos noté menos otitis mientras más tiempo mantuve la lactancia.
Uso responsable del chupete
No eliminar completamente, pero reducir su uso después del primer año y asegurar que esté siempre limpio.
Cuándo preocuparse realmente y acudir de urgencia
He aprendido a distinguir entre una otitis común y situaciones que requieren atención inmediata:
Señales de alarma:
- Fiebre superior a 39°C en menores de 2 años
- Secreción con sangre del oído
- Dolor severo que no mejora con analgésicos
- Cambios en el comportamiento como somnolencia extrema
- Vómitos repetidos acompañando el dolor de oído
- Pérdida de audición que persiste después del tratamiento
Cuándo llamé al pediatra fuera de horario:
Con mi experiencia, he llamado en dos ocasiones:
1. Cuando Diego tenía fiebre de 39.5°C a los 10 meses y lloraba inconsolablemente
2. Cuando Sofía tenía secreción amarilla espesa saliendo del oído
En ambos casos, el pediatra nos atendió rápidamente y agradezco haber confiado en mi instinto maternal.
Las secuelas: qué esperar a largo plazo
Una de mis mayores preocupaciones era si las otitis frecuentes afectarían la audición de mis hijos permanentemente. El otorrinolaringólogo al que nos refirieron nos explicó que:
La mayoría de niños no tienen secuelas permanentes
Mis tres hijos han tenido múltiples episodios y hoy tienen audición completamente normal.
Cuándo considerar tubos de ventilación
Cuando Diego tuvo su quinta otitis en seis meses, nos hablaron de los tubos de ventilación. Finalmente no fueron necesarios porque las otitis disminuyeron naturalmente cuando cumplió 3 años, pero es una opción efectiva para casos recurrentes.
Retrasos en el habla
Durante los episodios de otitis, algunos niños pueden tener audición temporalmente reducida. Estuve muy atenta al desarrollo del lenguaje de mis hijos durante estas etapas.
Mi reflexión después de tantos episodios
Vivir múltiples episodios de otitis con tres niños me ha enseñado que, aunque es angustiante en el momento, la mayoría de los casos se resuelven bien y sin complicaciones. Lo más importante es mantener la calma, seguir las indicaciones médicas y confiar en nuestro instinto como padres.
Cada niño es único en cómo manifiesta el dolor y cómo responde al tratamiento. Lo que funcionó para Sofía no necesariamente funcionó igual para Diego o para mi hija menor. La paciencia y la observación constante son nuestras mejores herramientas.
Si estás pasando por esto ahora mismo, respira profundo. Sé que es difícil ver a tu pequeño sufrir, pero la otitis es tratable, común y, en la gran mayoría de casos, se supera completamente. No dudes en contactar a tu pediatra siempre que tengas dudas – para eso están, y nunca me han hecho sentir que estaba «molestando» con mis preguntas o preocupaciones.
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