Publicado: 27 junio, 2023
Actualizado: 31 enero, 2026
Recuerdo perfectamente la primera vez que sostuve a mi bebé recién nacido entre mis brazos, llorando sin parar después de haber comido, cambiado el pañal y intentado todo lo que se me ocurría. Fue mi suegra quien sugirió el chupete, y confieso que me invadieron mil dudas: ¿le haría daño? ¿se volvería dependiente? ¿afectaría la lactancia?
Si estás viviendo algo similar, quiero contarte mi experiencia con el chupete y todo lo que he aprendido en este camino de la maternidad. No soy experta en pediatría, pero sí una mamá que ha pasado por las mismas preguntas que probablemente te estás haciendo ahora.
Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de padres y madres, no constituye consejo médico. Cada embarazo, bebé y familia es diferente. Para cualquier duda sobre salud, consulta siempre con tu médico, pediatra o profesional de salud de confianza.
Lo que descubriré contigo en este artículo:
– Mi experiencia real con el chupete y las decisiones que tomé
– Lo que funcionó y lo que no en nuestro caso
– Consejos prácticos que me hubiera gustado conocer desde el principio
– Cuándo buscar orientación médica sobre el uso del chupete
– Cómo tomamos la decisión de cuándo retirarlo
En este artículo
Mi Primera Experiencia con el Chupete: Entre Dudas y Necesidades
El Momento de la Decisión
Cuando mi bebé tenía apenas una semana, las noches se volvieron eternas. Después de amamantarlo, seguía llorando y buscando succionar. La Asociación Americana de Pediatría explica que la succión es un reflejo natural y calmante para los bebés, pero en ese momento yo solo sabía que necesitaba algo que nos ayudara.
Decidimos probar el chupete por primera vez una noche particularmente difícil. El alivio fue casi inmediato: mi pequeño se calmó, pude descansar unas horas y, sorprendentemente, no afectó para nada la lactancia como tanto temía.
Lo Que Me Ayudó a Decidir
Hablando con mi pediatra, me explicó algo que me tranquilizó mucho: el chupete puede ser una herramienta útil cuando se usa correctamente. Según MedlinePlus, el chupete puede incluso reducir el riesgo de muerte súbita del lactante cuando se usa durante el sueño.
Lo que más me convenció fue entender que no era todo o nada. Podía usarlo cuando lo necesitáramos y retirarlo cuando fuera el momento adecuado.
Los Beneficios Que Experimenté en Primera Persona
Calmó a Mi Bebé (Y a Mí También)
El efecto calmante fue lo más evidente. Durante esos momentos de llanto inconsolable, especialmente en las tardes, el chupete se convirtió en nuestro aliado. Mi bebé tenía una gran necesidad de succionar que iba más allá de la alimentación.
Me Ayudó a Establecer Rutinas de Sueño
Una vez que aprendimos a usarlo correctamente, el chupete se volvió parte de nuestra rutina nocturna. Lo asocié con el momento de dormir, y mi bebé comenzó a entender que era hora de descansar.
No Afectó la Lactancia (En Mi Caso)
Contrario a todos mis miedos, la lactancia siguió su curso normal. Esperé hasta que la lactancia estuviera bien establecida (alrededor de las 3-4 semanas) antes de introducir el chupete regularmente, tal como me sugirió la consultora de lactancia.
Las Preocupaciones Que Tuve (Y Cómo Las Manejé)
El Miedo a la Dependencia
Mi mayor temor era que mi bebé se volviera «adicto» al chupete. Lo que aprendí es que la dependencia se vuelve problemática solo si no establecemos límites apropiados. En nuestro caso, lo usábamos principalmente para dormir y momentos de mucha irritabilidad.
Preocupaciones Sobre los Dientes
Cuando comenzaron a salir los primeros dientes, me preocupé por posibles deformaciones. Mi odontopediatra me explicó que el uso durante los primeros años raramente causa problemas permanentes, pero es importante estar atento y considerar retirarlo antes de los 2-3 años.
Las Noches Perdidas Cuando Se Caía
Confieso que hubo una etapa en que mi bebé se despertaba cada vez que se le caía el chupete. Fueron semanas difíciles hasta que aprendió a encontrarlo y ponérselo solo. Algunos padres colocan varios chupetes en la cuna para facilitar esto.
Cómo Elegí el Chupete Adecuado
Probamos Varios Tipos
No todos los chupetes funcionan para todos los bebés. Tuvimos que probar diferentes formas y materiales:
- Chupetes ortodónticos: Fueron los que mejor le funcionaron a mi bebé
- Chupetes de silicona vs látex: Preferimos la silicona por ser más higiénica
- Diferentes tamaños: Es crucial usar el tamaño apropiado para la edad
La Importancia de la Calidad
Aprendí a verificar siempre que fueran libres de BPA y que cumplieran con las normas de seguridad. También me aseguré de que la base fuera lo suficientemente grande para evitar riesgos de asfixia.
Cuándo Introduje el Chupete y Cuándo No
El Timing Fue Clave
Esperé hasta que la lactancia estuviera bien establecida, aproximadamente a las 3-4 semanas. Antes de eso, seguí el consejo de mi pediatra de evitarlo para no interferir con el aprendizaje de la lactancia.
Situaciones en las Que lo Usábamos
- Para dormir: Se convirtió en parte de la rutina nocturna
- Durante momentos de irritabilidad: Especialmente en las tardes
- En el coche: Para viajes más tranquilos
- En situaciones estresantes: Visitas al médico, lugares ruidosos
Cuándo NO lo Usaba
- Durante las comidas: Para no confundir las señales de hambre
- Como primera opción: Siempre verificaba si tenía hambre, sueño o necesitaba cambio de pañal primero
- Todo el día: Establecimos momentos específicos para su uso
La Higiene y el Cuidado del Chupete
Mi Rutina de Limpieza
Desarrollé una rutina estricta de higiene que incluía:
- Esterilización inicial: Siempre hervía chupetes nuevos antes del primer uso
- Limpieza diaria: Lavado con agua caliente y jabón después de cada uso
- Reemplazo regular: Cambiaba el chupete cada 2-3 meses o cuando mostraba signos de desgaste
Errores Que Cometí y Aprendí
Al principio, cometí el error de «limpiarlo» metiéndomelo en la boca cuando se caía. Mi pediatra me explicó que esto puede transmitir bacterias y afectar la salud oral del bebé. Ahora siempre llevaba chupetes de repuesto limpios.
El Proceso de Retirada: Nuestra Experiencia
Cuándo Decidimos Quitarlo
Alrededor de los 18 meses, notamos que mi hijo comenzaba a hablar más y el chupete interfería con su desarrollo del lenguaje. Según la Organización Mundial de la Salud, es recomendable considerar la retirada gradual entre los 6 meses y 2 años.
Nuestro Método Gradual
No fue de un día para otro. Seguimos estos pasos:
- Restricción por ubicación: Solo en su cuna para dormir
- Reducción de tiempo: Gradualmente menos horas cada día
- Distracciones alternativas: Juguetes y actividades durante momentos difíciles
- Retirada nocturna: Fue lo último que eliminamos
Los Días Difíciles
No voy a mentir, hubo llanto y noches complicadas. Lo que nos funcionó fue mantenernos firmes pero cariñosos, ofreciendo mucho consuelo físico y comprensión.
Mitos Que Escuché y la Realidad Que Viví
«El Chupete Arruina la Lactancia»
En mi experiencia, esto no fue cierto. La clave fue el timing y el uso apropiado. Muchas mamás lactantes usan chupete sin problemas.
«Causa Problemas Dentales Permanentes»
Mi odontopediatra me explicó que los problemas dentales graves solo ocurren con uso prolongado más allá de los 3-4 años. El uso temprano y moderado raramente causa daños permanentes.
«Es Imposible Quitarlo Después»
Con paciencia y un plan gradual, la transición es totalmente posible. Cada niño es diferente, pero con constancia se logra.
Cuándo Consultar con el Pediatra
Durante nuestra experiencia con el chupete, consulté con el pediatra en estas situaciones:
- Antes de introducirlo: Para asegurarme de que era el momento adecuado
- Problemas con la lactancia: Cuando tenía dudas sobre si estaba interfiriendo
- Infecciones de oído recurrentes: Para evaluar si había conexión
- Desarrollo del habla: Cuando noté que podría estar afectando la comunicación
- Problemas para retirarlo: Cuando necesitaba estrategias adicionales
Para información médica detallada sobre el desarrollo oral y del habla, la Mayo Clinic ofrece recursos completos que complementan la experiencia práctica.
Lo Que Me Hubiera Gustado Saber Desde el Principio
No Hay Decisiones Perfectas
Cada familia es diferente, y lo que funcionó para nosotros puede no funcionar para ti. La clave está en observar a tu bebé y adaptarte a sus necesidades específicas.
La Flexibilidad Es Tu Aliada
Mi plan original cambió varias veces, y está bien. Algunos días necesitábamos más el chupete, otros menos. Aprendí a no castigarme por no seguir reglas rígidas.
El Apoyo Es Fundamental
Hablar con otras mamás, con el pediatra y con mi pareja me ayudó enormemente. No tienes que tomar estas decisiones sola.
Mi Reflexión Final
Hoy, viendo a mi hijo ya sin chupete, puedo decir que fue una herramienta valiosa durante una etapa específica de nuestras vidas. No fue la solución mágica a todos los problemas, pero sí nos ayudó a navegar esos primeros meses tan intensos de la maternidad.
Si estás considerando el chupete para tu bebé, confía en tu instinto de madre, consulta con profesionales cuando tengas dudas, y recuerda que no hay decisiones definitivas. Lo importante es que tanto tú como tu bebé se sientan cómodos y seguros.
Cada bebé es único, cada familia tiene sus propias necesidades, y al final del día, tú eres quien mejor conoce a tu pequeño. El chupete puede ser un gran aliado o puede no ser para ustedes, y cualquiera de las dos opciones está perfectamente bien.
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