Preeclampsia: causas, síntomas y tratamiento

Publicado: 22 marzo, 2023
Actualizado: 31 enero, 2026

Cuando me diagnosticaron preeclampsia en mi segundo embarazo a las 34 semanas, confieso que apenas había oído hablar de esta complicación. Mi presión arterial se disparó de la nada, tenía hinchazón severa en pies y manos, y unos dolores de cabeza terribles que al principio atribuí al estrés del embarazo. Fue una montaña rusa emocional que me enseñó la importancia de estar informada y vigilar las señales que nuestro cuerpo nos envía durante el embarazo.

Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de una madre que vivió preeclampsia. No constituye consejo médico. La preeclampsia es una condición médica seria que requiere supervisión profesional. Para cualquier síntoma o duda sobre tu embarazo, consulta inmediatamente con tu médico u obstetra.

Lo que debes saber sobre la preeclampsia

  • Es más común de lo que pensamos: afecta entre el 3-8% de los embarazos mundialmente
  • Los síntomas pueden aparecer silenciosamente y confundirse con molestias normales del embarazo
  • Requiere monitoreo médico constante una vez diagnosticada
  • Con el tratamiento adecuado muchas madres y bebés tienen resultados positivos
  • Puede aparecer durante el embarazo o después del parto hasta 6 semanas postparto

Señales que mi cuerpo me estaba dando

Los síntomas que noté primero

Según la Mayo Clinic, la preeclampsia puede manifestarse de diferentes maneras. En mi caso, todo empezó con dolores de cabeza que no se quitaban con nada. Al principio pensé que era normal – tenía muchas preocupaciones y poco descanso.

La hinchazón severa fue lo siguiente. Mis pies se hincharon tanto que no podía usar mis zapatos normales, y mis manos se veían como globos. Mi esposo fue quien notó que mi cara también estaba hinchada al despertar.

Síntomas que no reconocí inmediatamente

Lo que no sabía es que algunos síntomas pueden ser más sutiles:
Visión borrosa o manchas en la vista (yo veía como estrellitas)
Dolor en la parte superior del abdomen (pensé que el bebé me estaba pateando muy fuerte)
Náuseas repentinas en el tercer trimestre (cuando ya habían pasado)
Aumento rápido de peso por retención de líquidos

La Organización Mundial de la Salud indica que la preeclampsia es una de las principales causas de mortalidad materna, por eso es crucial no ignorar estos síntomas.

Cuándo corrí al hospital (y cuándo debes hacerlo tú)

Mi experiencia esa noche

Recuerdo perfectamente la noche que fuimos a urgencias. Tenía un dolor de cabeza insoportable, mi presión estaba en 160/110 (normalmente era 120/80), y tenía náuseas terribles. Mi intuición me decía que algo no estaba bien.

Señales de alarma que requieren atención inmediata

Los especialistas de MedlinePlus recomiendan buscar atención médica urgente si experimentas:

  • Presión arterial persistentemente alta (mayor a 140/90 en dos mediciones)
  • Dolor de cabeza severo que no mejora con descanso
  • Cambios en la visión (manchas, luces, visión borrosa)
  • Dolor abdominal intenso especialmente en la parte superior
  • Dificultad para respirar
  • Convulsiones (esto sería eclampsia, una emergencia médica)

Cómo cambió mi embarazo después del diagnóstico

El monitoreo constante

Una vez diagnosticada, mi vida cambió completamente. Tenía citas médicas dos veces por semana, monitoreo fetal constante, y análisis de sangre y orina regulares para revisar la función de mis riñones y hígado.

Mi obstetra me explicó que cuando la preeclampsia es severa, como en mi caso, el único «tratamiento» es el parto. Esto significaba que mi bebé podría nacer prematuro, lo cual me llenó de ansiedad y miedo.

Decisiones difíciles que tuvimos que tomar

La parte más difícil fue cuando el médico nos dijo que necesitábamos adelantar el parto a las 36 semanas. Sentí mucha culpa, como si mi cuerpo hubiera «fallado» a mi bebé. Mi esposo y yo tuvimos que prepararnos mentalmente para un parto prematuro y posible estancia en la NICU.

Medicamentos y cuidados en casa

Me recetaron medicamentos para controlar la presión arterial que eran seguros durante el embarazo. También tenía que hacer reposo relativo – nada de actividades extenuantes, mucho descanso, y monitorear mi presión en casa diariamente.

Lo que funcionó para sobrellevar la situación

Mi rutina de cuidados diarios

  • Medición de presión arterial dos veces al día (mañana y noche)
  • Pesarme diariamente para detectar aumentos repentinos por retención de líquidos
  • Registro de síntomas en un diario que llevaba a cada cita médica
  • Descanso con los pies elevados varias veces al día
  • Dieta baja en sodio (aunque sin restricciones extremas)

El apoyo emocional que necesité

Confieso que hubo días muy duros. La incertidumbre sobre la salud de mi bebé, el miedo a las complicaciones, y la sensación de falta de control me abrumaban. Lo que más me ayudó fue:

  • Hablar abiertamente con mi pareja sobre mis miedos
  • Conectar con otras madres que habían vivido preeclampsia
  • Mantener comunicación constante con mi equipo médico
  • Enfocarme en lo que sí podía controlar (tomar mis medicamentos, descansar, comer bien)

Cuándo buscar ayuda profesional especializada

Más allá del obstetra

Durante mi experiencia, trabajé con un equipo que incluía no solo a mi obstetra, sino también:
Especialista en embarazos de alto riesgo (perinatólogo)
Neonatólogo para preparar el cuidado del bebé
Consejera para manejar la ansiedad

La Asociación Americana del Embarazo tiene recursos excelentes sobre cuándo es necesario este tipo de atención especializada.

Señales de que necesitas cuidado intensivo

Mi obstetra me explicó que algunas situaciones requieren hospitalización inmediata:
– Presión arterial que no responde a medicamentos
– Signos de daño hepático o renal en análisis de sangre
– Disminución en el bienestar fetal
– Síntomas neurológicos como convulsiones

Mi parto y recuperación: lo que nadie me contó

El día del nacimiento

Mi bebé nació por cesárea programada a las 36 semanas. Aunque fue prematuro, estuvo bien y solo necesitó unos días extra en el hospital para estabilizar su respiración. Ver que estaba sano fue el alivio más grande de mi vida.

La recuperación postparto

Lo que no esperaba es que la preeclampsia puede continuar o incluso aparecer después del parto. Tuve que seguir tomando medicamentos para la presión y mantener citas de seguimiento por varias semanas.

Según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, algunas mujeres desarrollan preeclampsia hasta 6 semanas después del parto, por eso el seguimiento postparto es crucial.

Lo que me hubiera gustado saber antes

  • La recuperación emocional toma tiempo – sentí tristeza por no haber tenido el embarazo «normal» que esperaba
  • Es normal sentir ansiedad sobre futuros embarazos
  • El riesgo aumenta en embarazos posteriores, pero no significa que definitivamente reaparecerá
  • Cada embarazo es diferente – mi tercer embarazo fue completamente normal

Reflexiones finales de una mamá que lo vivió

La preeclampsia cambió mi perspectiva sobre el embarazo y me enseñó que a veces nuestros planes no salen como esperamos, y está bien. Mi bebé llegó antes de tiempo, pero llegó sano, y eso es lo que importa.

Si estás viviendo preeclampsia ahora mismo, quiero decirte que no es tu culpa. No hiciste nada malo, no podrías haberlo evitado, y con el cuidado médico adecuado, tanto tú como tu bebé pueden estar bien. Confía en tu equipo médico, escucha a tu cuerpo, y no tengas miedo de hacer preguntas o expresar tus preocupaciones.

Cada experiencia con preeclampsia es diferente, pero no estás sola en esto. Hay muchísimas madres que hemos pasado por esta montaña rusa y salido adelante con bebés hermosos y saludables.

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