Consejos Esenciales para Asegurar la Mejor Posición de Tu Bebé para el Parto

Publicado: 15 julio, 2014
Actualizado: 31 enero, 2026

Cuando entré en el tercer trimestre de mi primer embarazo, una de las preguntas que más rondaba mi cabeza era: «¿Mi bebé estará en la posición correcta para nacer?». Recuerdo las noches en que me quedaba despierta, con las manos en la barriga, tratando de adivinar si esa bolita que sentía era la cabeza o el culito. La posición del bebé durante las últimas semanas de embarazo puede influir significativamente en cómo se desarrolla el parto, y aunque no siempre podemos controlarlo, sí hay algunas cosas que podemos hacer para ayudar a nuestro pequeño a acomodarse de la mejor manera.

Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de una madre, no constituye consejo médico. Cada embarazo y bebé es diferente. Para cualquier duda sobre la posición de tu bebé o complicaciones del parto, consulta siempre con tu obstetra o profesional de salud de confianza.

Puntos clave que compartiré desde mi experiencia:
– Por qué la posición del bebé genera tanta ansiedad (y qué me ayudó a gestionarla)
– Técnicas naturales que probé para ayudar a mi bebé a acomodarse
– Ejercicios que me recomendaron y cuáles realmente funcionaron para mí
– Cuándo buscar ayuda médica profesional
– Lo que aprendí sobre las opciones médicas disponibles

Por Qué Me Preocupaba Tanto la Posición de Mi Bebé

Durante mis últimos controles prenatales, escuchaba constantemente términos como «presentación cefálica», «posición posterior» o «bebé de nalgas». Al principio, no entendía completamente qué significaba todo esto, pero pronto descubrí que la posición del bebé puede hacer una gran diferencia en la experiencia del parto.

La Organización Mundial de la Salud explica que aproximadamente el 95% de los bebés se posicionan naturalmente cabeza abajo (presentación cefálica) hacia las 36 semanas de embarazo. Pero yo era de esas mamás que necesitaba hacer algo proactivo, no solo esperar y ver qué pasaba.

Mi Experiencia con las Diferentes Posiciones

En mi caso, durante las ecografías de las semanas 32 y 34, mi bebé estaba en posición transversal (atravesado). Confieso que me entró pánico. Mi obstetra me tranquilizó explicándome que aún había tiempo para que se acomodara, pero yo no podía quedarme de brazos cruzados.

Técnicas Naturales Que Probé

Después de investigar y consultar con mi médico, decidí probar algunas técnicas naturales que podrían ayudar a mi bebé a girar hacia la posición ideal.

La Posición de Inclinación Pélvica

Una de las primeras cosas que intenté fue la posición de inclinación pélvica. Consistía en acostarme boca arriba con las caderas elevadas sobre unas almohadas, formando un ángulo de unos 30 grados. Mi fisioterapeuta me explicó que la gravedad podría ayudar al bebé a salir de la pelvis y tener más espacio para girar.

Lo hacía dos veces al día durante 10-15 minutos. No voy a mentir, era incómodo, especialmente con el peso de la barriga, pero sentía que al menos estaba haciendo algo constructivo.

Gatear y la Posición de Cuatro Patas

Otra técnica que me recomendaron fue pasar tiempo en posición de cuatro patas o gateando. Según MedlinePlus, esta posición puede ayudar a que el bebé rote hacia una posición más favorable debido a la gravedad y el espacio adicional en la pelvis.

Recuerdo que mi pareja me encontró una tarde gateando por toda la sala. Al principio se rio, pero cuando le expliqué el propósito, se unió a mí y terminamos haciendo «carreras de gateo» por la casa. ¡Al menos le sacamos el lado divertido!

El Uso de Música y Luz

Algo que me pareció curioso pero decidí probar fue usar música y luz para intentar que el bebé se moviera hacia la posición deseada. Colocaba auriculares cerca de la parte baja de mi barriga mientras reproducía música clásica suave. La teoría era que el bebé podría moverse hacia el sonido.

No tengo evidencia científica de si esto funcionó, pero sí notaba más movimiento cuando lo hacía. Además, me relajaba muchísimo, lo cual era beneficioso sin importar si ayudaba con la posición o no.

Ejercicios Que Me Recomendaron (Y Cuáles Funcionaron)

Mi obstetra me derivó a una especialista en ejercicio prenatal que me enseñó varios ejercicios específicos para fomentar la posición óptima del bebé.

Inclinaciones Pélvicas de Pie

De pie contra la pared, hacía inclinaciones pélvicas suaves, contrayendo los músculos abdominales mientras presionaba la parte baja de la espalda contra la pared. Este ejercicio me ayudaba también con el dolor de espalda, así que era beneficioso en varios niveles.

Círculos en Pelota de Ejercicio

Sentada en una pelota de ejercicio, hacía círculos amplios con las caderas. Este movimiento me resultaba muy relajante y sentía que creaba más espacio en mi pelvis. Además, me aliviaba la presión en la espalda baja que tanto me molestaba durante el tercer trimestre.

Yoga Prenatal con Enfoque Específico

Me uní a una clase de yoga prenatal donde la instructora nos enseñaba posturas específicas para ayudar a la posición del bebé. La postura del gato y la vaca, las torsiones suaves sentada y ciertas posturas de pie se convirtieron en parte de mi rutina diaria.

La Asociación Americana de Embarazo tiene información detallada sobre ejercicios seguros durante el embarazo. Lo que puedo decir desde mi experiencia es que el yoga no solo me ayudó físicamente, sino que también me dio herramientas de respiración que fueron invaluables durante el trabajo de parto.

Cuándo Buscar Ayuda Médica Profesional

A las 36 semanas, mi bebé seguía en posición transversal. Fue entonces cuando mi médico me habló sobre opciones médicas más específicas.

La Versión Cefálica Externa

Mi obstetra me explicó la posibilidad de realizar una versión cefálica externa, un procedimiento donde el médico intenta mover al bebé a la posición correcta mediante manipulación externa del abdomen.

Según Mayo Clinic, este procedimiento tiene una tasa de éxito de aproximadamente 50-60%. En mi caso, decidimos intentarlo en la semana 37.

Confieso que estaba nerviosa. El procedimiento se realizó en el hospital con monitorización constante del bebé. No fue doloroso, pero sí incómodo. Sentía una presión firme mientras el doctor movía sus manos sobre mi barriga, guiando al bebé para que girara.

¡Y funcionó! Después de unos 10 minutos, mi bebé estaba finalmente cabeza abajo. La sensación de alivio fue inmensa.

Qué Hacer Si Tu Bebé Está en Posición de Nalgas

Hablando con otras mamás en mi clase de preparación para el parto, conocí a varias cuyas bebés estaban en posición de nalgas (podálica). Sus médicos les habían explicado que, aunque el parto vaginal era posible en algunos casos, frecuentemente se recomendaba cesárea por seguridad.

Para información médica detallada sobre partos de nalgas, es importante consultar fuentes como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Lo que puedo compartir es que las mamás que conocí con esta situación se sintieron mucho mejor una vez que tuvieron un plan claro con sus médicos.

Factores Que Pueden Influir en la Posición del Bebé

Durante mi investigación y conversaciones con profesionales, aprendí que varios factores pueden influir en cómo se posiciona el bebé:

La Postura Materna

Mi fisioterapeuta me explicó que pasar mucho tiempo sentada en posiciones que hacen que las rodillas queden más altas que las caderas puede no ser ideal. Como trabajaba desde casa durante mi embarazo, tuve que ajustar mi estación de trabajo para asegurarme de que mis caderas estuvieran más altas que mis rodillas.

La Forma del Útero y la Pelvis

Algunos factores están completamente fuera de nuestro control, como la forma natural de nuestro útero o pelvis. Mi médico me explicó que cada mujer es diferente, y lo que funciona para una puede no funcionar para otra.

El Nivel de Líquido Amniótico

Los niveles muy altos o muy bajos de líquido amniótico pueden afectar la capacidad del bebé para moverse y posicionarse correctamente. En mi caso, mis niveles estaban normales, pero es algo que se monitorea en los controles regulares.

Lo Que Más Me Ayudó Emocionalmente

Más allá de las técnicas físicas, creo que lo más importante fue mantener una mentalidad positiva pero flexible. Había días en que me obsesionaba con la posición de mi bebé, revisando constantemente dónde sentía los movimientos y tratando de «mapear» su posición.

Crear un Plan, Pero Mantenerse Flexible

Mi consejo más valioso es tener un plan pero estar abierta a los cambios. Yo tenía la fantasía del parto natural perfecto, pero cuando mi bebé no cooperaba con la posición, tuve que ajustar mis expectativas.

Confiar en Mi Cuerpo y Mi Bebé

Una de las cosas más sabias que me dijo mi partera fue: «Tu bebé sabe lo que está haciendo, y tu cuerpo también». Aunque hice todo lo que estuvo en mis manos para ayudar, también aprendí a confiar en el proceso natural.

Recursos Que Me Fueron Útiles

Durante este proceso, encontré varios recursos que me ayudaron enormemente:

Aplicaciones de Seguimiento del Embarazo

Usé aplicaciones que me permitían registrar los movimientos del bebé y hacer seguimiento de los ejercicios que hacía diariamente. Esto me daba sensación de control y me ayudaba a mantener una rutina.

Grupos de Apoyo Online y Presenciales

Conectar con otras mamás que estaban pasando por experiencias similares fue invaluable. En mi clase de preparación para el parto, formamos un grupo de WhatsApp donde compartíamos nuestras preocupaciones y celebramos pequeñas victorias, como cuando el bebé de alguna finalmente se volteaba.

Libros y Recursos Educativos

Leí varios libros sobre parto natural y posicionamiento fetal. Aunque no todo lo que leí se aplicaba a mi situación específica, me sentía más preparada y con más conocimiento para tomar decisiones informadas.

Reflexiones Finales: Lo Que Realmente Importa

Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que aunque la posición del bebé es importante, no es lo único que determina una buena experiencia de parto. Sí, hice todo lo que pude para ayudar a mi bebé a posicionarse correctamente, y algunas cosas funcionaron. Pero también aprendí que hay factores que están fuera de nuestro control.

Lo más valioso que obtuve de esta experiencia fue el conocimiento de que estaba haciendo todo lo posible por mi bebé y por mí. Cada ejercicio, cada posición incómoda, cada consulta médica era una forma de participar activamente en mi embarazo y prepararme para la maternidad.

Si estás viviendo algo similar, recuerda que no estás sola. Es completamente normal sentir ansiedad sobre la posición de tu bebé. Haz lo que esté en tus manos, pero también date permiso para soltar el control sobre las cosas que no puedes cambiar. Tu bebé y tu cuerpo son increíblemente sabios, y con el apoyo médico adecuado, encontrarán la forma de hacer que todo funcione, sin importar cuál sea la posición final.

La aventura de la maternidad apenas está comenzando, y esta es solo una de las muchas situaciones donde aprenderemos a hacer nuestro mejor esfuerzo mientras mantenemos la flexibilidad y la confianza en el proceso.

Acerca Grupo Editor

Somos un colectivo de padres y madres que compartimos temas de maternidad, concepción, embarazo, parto, lactancia y crianza de niños en general.

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