Preparación del kit de parto: Consejos expertos para estar lista en cualquier momento

Publicado: 21 junio, 2023
Actualizado: 31 enero, 2026

Recuerdo perfectamente esas primeras semanas del octavo mes de embarazo, cuando cada vez que sonaba el teléfono o sentía una contracción, mi corazón se aceleraba pensando «¿será ahora?». Mi cabeza se llenaba de preguntas: ¿tengo todo preparado? ¿Y si no llego a tiempo a casa? ¿Qué pasa si se me olvida algo importante?

Fue entonces cuando decidí armar mi kit de parto, y confieso que al principio no tenía ni idea de por dónde empezar. Entre consejos de amigas, listas de internet que parecían para un viaje de un mes, y las recomendaciones de mi ginecólogo, me sentía abrumada. Lo que más me tranquilizó fue saber que no tenía que ser perfecto, solo tenía que estar preparado.

Nota importante: Este artículo comparte mi experiencia personal preparando el kit de parto y lo que aprendí en el proceso. No constituye consejo médico. Cada embarazo y parto es diferente. Para dudas específicas sobre tu parto, consulta siempre con tu médico, partera o profesional de salud de confianza.

Puntos clave sobre el kit de parto

  • No necesitas una maleta gigante: Con lo esencial es suficiente
  • Prepáralo entre la semana 32-36: Sin prisa pero sin pausa
  • Involucra a tu pareja: Que ambos sepan dónde está todo
  • Ten copias de documentos importantes: Por si acaso
  • Personalízalo según tu plan de parto: Cada experiencia es única

Por qué decidí preparar mi kit de parto (y por qué te recomiendo que lo hagas)

La tranquilidad mental que no esperaba

Cuando finalmente terminé de preparar mi bolsa, algo cambió en mi cabeza. Ya no me despertaba a las 3 de la mañana pensando «¿y si mi bebé nace hoy y no tengo nada preparado?». Era como tener un seguro emocional.

Mi cuñada me había dicho: «No te estreses tanto, en el hospital tienen de todo». Y sí, es cierto, pero yo quería mis propias cosas, mi camisón cómodo, mis productos de cuidado personal, y sobre todo, quería sentir que tenía cierto control en un momento donde muchas cosas escapan de nuestras manos.

Cuando las contracciones empezaron de verdad

La noche que empezó mi trabajo de parto real (después de dos falsas alarmas), recuerdo que mi esposo estaba más nervioso que yo. «¿Dónde está la bolsa? ¿Tienes los documentos? ¿Y el cargador del teléfono?». Yo solo le señalé hacia el armario y le dije: «Todo está ahí».

Esa sensación de tener todo bajo control cuando las emociones están a flor de piel no tiene precio. Según la Organización Mundial de la Salud, estar preparada para el parto incluye tener a mano todo lo necesario, y puedo confirmar que esa preparación física también ayuda muchísimo con el aspecto emocional.

Qué incluir en tu kit: lo que realmente necesitas (y lo que no)

Para ti durante el trabajo de parto

Lo básico que sí o sí debes llevar:
Documentos: Carnet de identidad, seguro médico, plan de parto si tienes uno
Camisones o pijamas cómodos: Te recomiendo que sean viejos o baratos porque pueden mancharse
Ropa interior desechable: Créeme, después del parto la comodidad vale más que la vanidad
Pantuflas antideslizantes: Para caminar durante el trabajo de parto si lo deseas
Productos de higiene personal: Cepillo de dientes, pasta dental, champú, jabón

Cosas que me alegré de haber llevado:
Una manta o almohada de casa: Con nuestro olor familiar
Música o audífonos: Para relajarme entre contracciones
Snacks para después: Tenía un antojo terrible de galletas después de dar a luz
Cargadores de celular extra largos: Para poder usarlo desde la cama

Para el bebé (pero sin exagerar)

Aquí cometí el error de llevar demasiado en mi primer embarazo. El hospital tenía todo lo necesario para el bebé durante la estancia, pero me sentí más tranquila teniendo algunas cositas propias:

  • 2-3 conjuntos de ropa en diferentes tallas (recién nacido y 0-3 meses)
  • Mantitas del bebé para el momento del alta
  • Pañales de tela si planeas usarlos desde el principio

Para tu pareja

Algo que no había pensado hasta que mi esposo pasó 18 horas conmigo en el hospital:
Cambio de ropa para él/ella
Snacks y bebidas energéticas
Una almohada: Los sillones del hospital no son cómodos para dormir

Cómo y cuándo preparé mi kit

El timing perfecto: semana 32 a 36

Mi ginecólogo me recomendó tenerlo listo para la semana 36, pero yo empecé a prepararlo alrededor de la 32. No por urgencia, sino porque me daba tiempo de ir comprando cosas poco a poco sin estrés.

La Mayo Clinic sugiere tener la bolsa lista al menos un mes antes de la fecha probable de parto, y estoy totalmente de acuerdo. Los bebés no siempre siguen nuestro cronograma.

Involucrando a mi pareja en el proceso

Al principio, mi esposo pensaba que era «cosa mía», pero cuando le expliqué que él también tenía que saber dónde estaba todo, se involucró más. Hicimos una lista juntos, y él se encargó de conseguir algunas cosas específicas.

Lo que más me ayudó fue hacer una «práctica» una semana antes. Simulamos el momento de las contracciones: él tenía que agarrar la bolsa, los documentos, y salir conmigo hacia el auto. Suena tonto, pero cuando llegó el momento real, todo fluyó perfectamente.

Errores que cometí (y cómo evitarlos)

El error de la «bolsa gigante»

En mi primer embarazo, llevé una maleta como si me fuera de vacaciones por un mes. Error garrafal. La mayoría de las cosas no las usé, ocupaban espacio, y generar más desorden en la habitación del hospital.

Mi aprendizaje: Una bolsa mediana es suficiente. Si necesitas algo extra, tu familia puede traértelo después.

No etiquetar nada

Cuando estás en trabajo de parto, tu pareja puede estar más nervioso que tú. Si todo está mezclado en la bolsa, va a tardar años en encontrar lo que necesitas. Ahora uso bolsitas separadas: una para mis cosas, otra para las del bebé, otra para documentos.

Olvidar las cosas prácticas

Me enfoqué tanto en la ropa bonita para las fotos que se me olvidaron cosas básicas como:
Toallitas húmedas (las del hospital rascan)
Labial o bálsamo labial (respirar por la boca durante el trabajo de parto reseca mucho)
Banda elástica para el pelo (fundamental durante las contracciones)

Dónde guardar el kit y mantenerlo actualizado

La ubicación estratégica

Guardé mi bolsa en el armario del cuarto, pero le dije a mi esposo exactamente dónde estaba. También puse una lista en la puerta del refrigerador con las cosas de «último minuto» que había que agarrar: cargador de celular, snacks, documentos que estaban en mi cartera.

Mantenerlo actualizado

Cada dos semanas revisaba la bolsa para:
Cambiar ropa si había cambiado de talla
Verificar que los productos no se hubieran vencido
Agregar cosas que se me ocurrían después de hablar con otras mamás

Cuándo buscar ayuda profesional sobre tu plan de parto

Preparar el kit es solo una parte del proceso. Si tienes dudas sobre qué incluir según tu tipo de parto planeado (natural, con epidural, cesárea programada), habla con tu médico o partera.

MedlinePlus tiene información detallada sobre diferentes tipos de parto y lo que implica cada uno. En mi caso, como tenía planeado un parto natural, incluí elementos específicos como pelotas de relajación portátiles, pero si hubiera sido una cesárea programada, habría enfocado más en ropa cómoda para el postoperatorio.

También es importante discutir con tu equipo médico si hay algún protocolo específico del hospital que debas conocer. Algunos hospitales proporcionan más elementos que otros.

Lo que me hubiera gustado saber antes

Cada parto es diferente

Con mi primer hijo, usé prácticamente todo lo que llevé. Con mi segunda hija, el parto fue tan rápido que apenas tuve tiempo de usar la mitad de las cosas. No te frustres si no usas todo, lo importante es la tranquilidad de tenerlo.

El kit también es para el postparto

Algo en lo que no pensé al principio es que la bolsa no es solo para el día del parto, sino para los días que estarás en el hospital después. Incluye cosas que te hagan sentir cómoda durante la recuperación: tu champú favorito, una bata cómoda para recibir visitas, productos de cuidado personal que realmente uses.

La importancia de personalizar según tus necesidades

Mi hermana, que tuvo un parto prematuro, me enseñó algo importante: el kit «estándar» no funciona para todo el mundo. Si tienes algún riesgo específico o condición médica, trabaja con tu médico para personalizar lo que necesitas llevar.

Reflexión final: más que una bolsa, es preparación emocional

Preparar el kit de parto terminó siendo mucho más que hacer una lista y meter cosas en una bolsa. Para mí fue una forma de procesar que realmente iba a tener un bebé, de involucrar a mi pareja en el proceso, y de sentir que tenía cierto control sobre algo que, por naturaleza, es bastante impredecible.

No necesitas que sea perfecto, necesitas que sea tuyo. Que refleje lo que tú necesitas para sentirte cómoda y preparada. Al final del día, lo más importante no es lo que llevas en la bolsa, sino la tranquilidad mental que te da saber que estás lista para recibir a tu bebé, sin importar cuándo decida llegar.

¿Ya empezaste a preparar tu kit de parto? ¿Hay algo específico que te genera dudas o ansiedad sobre el proceso? Recuerda que cada mamá y cada parto son únicos, y está bien adaptar todo a lo que funcione mejor para ti y tu familia.

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