Publicado: 1 abril, 2022
Actualizado: 30 enero, 2026
¿Te pasa como a mí que cuando llega la tarde y los niños han gastado toda su energía con la tablet o viendo televisión, sientes que necesitan algo más? Recuerdo cuando mi hijo mayor tenía 4 años y constantemente me pedía «mamá, estoy aburrido» justo después de pasar horas frente a una pantalla. Fue entonces cuando me di cuenta de que necesitaba juegos que no solo los divirtieran, sino que realmente los ayudaran a desarrollar sus habilidades motoras y cognitivas.
Como madre de dos pequeños, he probado infinidad de actividades en casa, algunas fueron un éxito rotundo y otras… bueno, terminaron en caos total. Lo que más me sorprendió fue descubrir que los juegos más sencillos, esos que podemos hacer con materiales que ya tenemos en casa, eran los que más disfrutaban y los que realmente contribuían a su desarrollo.
Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de una madre, no constituye consejo médico ni reemplaza la orientación de profesionales en desarrollo infantil. Cada niño se desarrolla a su propio ritmo. Para cualquier duda sobre el desarrollo de tu hijo, consulta siempre con tu pediatra o un especialista en desarrollo infantil.
En este artículo
Puntos clave de este artículo:
- Juegos con materiales caseros que estimulan coordinación y concentración
- Actividades que desarrollan tanto habilidades físicas como cognitivas
- Experiencias reales de qué funciona (y qué no) con niños de diferentes edades
- Consejos prácticos para adaptar los juegos según la edad
- Cuándo preocuparse por el desarrollo psicomotor de tu hijo
¿Por qué es tan importante el juego para el desarrollo psicomotor?
Antes de contarte sobre los juegos que más han funcionado en casa, quiero compartir lo que aprendí sobre este tema. Según la Organización Mundial de la Salud, el juego es fundamental para el desarrollo saludable de los niños, especialmente en sus primeros años.
Mi experiencia con esto
Al principio pensaba que cualquier juego era bueno, pero después de observar a mis hijos durante meses, noté diferencias enormes. Los juegos que involucraban movimiento, coordinación y resolución de problemas los mantenían concentrados por mucho más tiempo y, lo más importante, después se mostraban más tranquilos y satisfechos.
Lo que me funcionó
Descubrí que los mejores juegos eran aquellos que:
– Combinaban movimiento físico con desafíos mentales
– Podían adaptarse según el estado de ánimo del niño
– No requerían materiales costosos o complicados
– Permitían que yo participara sin agotarme completamente
Los 7 juegos que transformaron nuestras tardes en casa
1. Clasificar colores en movimiento
Mi experiencia personal con esto
Este juego surgió un día que estaba desesperada porque mi hija de 3 años había vaciado todos los cajones de la cocina. En lugar de regañarla, le propuse clasificar todo por colores, pero con una regla: tenía que correr a buscar cada objeto.
Cómo lo hacemos:
– Coloco contenedores de diferentes colores en distintas partes de la sala
– Esparzo objetos de esos mismos colores por toda la habitación
– Los niños deben correr, tomar un objeto y llevarlo al contenedor correspondiente
– Para hacerlo más desafiante, pueden saltar como ranas o caminar como cangrejos
Lo que me sorprendió: No solo mejoraron en reconocimiento de colores, sino que también desarrollaron mejor coordinación y planificación de movimientos.
2. Cuentos improvisados con actuación
Confieso que al principio me daba pena
Actuar frente a mis hijos me parecía ridículo, pero cuando vi cómo sus ojos se iluminaban cada vez que inventaba una nueva historia con movimientos, perdí toda vergüenza.
Nuestra versión:
– Comenzamos con «Había una vez…» y cada uno agrega una parte
– Pero aquí viene lo divertido: todo lo que decimos, lo actuamos
– Si aparece un dragón, nos convertimos en dragones rugiendo y volando
– Si hay una tormenta, corremos a refugiarnos debajo de las almohadas
El beneficio inesperado: Además de estimular su creatividad y coordinación, este juego mejoró significativamente su capacidad de expresión oral y corporal.
3. Atento, sigue y salta
Cómo surgió este juego
Una tarde, mi hijo no paraba de correr por toda la casa sin rumbo fijo. En lugar de decirle que se calmara, decidí canalizar esa energía. Creé una secuencia de movimientos que tenía que seguir prestando mucha atención.
Las reglas que establecimos:
– Yo hago una secuencia de 3-4 movimientos (saltar, aplaudir, tocar el suelo, girar)
– Ellos deben repetir la secuencia exacta
– Gradualmente aumentamos la complejidad
– Si se equivocan, no pasa nada, lo intentamos de nuevo
Lo que observé: Su capacidad de concentración y memoria mejoraron notablemente, y aprendieron a controlar mejor sus impulsos.
4. Lanzamientos funcionales
Mi error inicial
Al principio compraba pelotas especiales para desarrollo motor, pero descubrí que funcionaba igual de bien con calcetines enrollados, almohadas pequeñas o globos.
Nuestras variaciones favoritas:
– Lanzar calcetines a una canasta de ropa (desarrolla puntería)
– Globos que no pueden tocar el suelo (coordinación ojo-mano)
– Almohadas pequeñas a diferentes distancias (control de fuerza)
– Pelotas de papel a recipientes de diferentes tamaños
El beneficio más importante: Mejoró su coordinación ojo-mano de forma natural y divertida, sin presión ni frustración.
5. ¡Usemos la imaginación con todo el cuerpo!
Lo que más me gustó de este juego
Es completamente gratis y nunca es igual. Cada día podemos ser algo diferente y movernos de manera totalmente nueva.
Nuestras transformaciones favoritas:
– Animales: Caminar como pingüinos, saltar como canguros, reptar como serpientes
– Elementos de la naturaleza: Balancearse como árboles en el viento, caer como hojas
– Vehículos: Volar como aviones con los brazos extendidos, rodar como coches
– Profesiones: Martillar como constructores, volar como superhéroes
Lo que no esperaba: Este juego fortaleció increíblemente los músculos centrales de mis hijos y mejoró su equilibrio.
6. ¡Ataque de tiburón! (versión segura)
Cómo adaptamos este juego clásico
Recuerdo que de pequeña jugaba «el suelo es lava», pero quería crear algo más dinámico para mis hijos.
Nuestra versión:
– Las alfombras o cojines son «islas seguras»
– El resto del suelo tiene «tiburones»
– Deben moverse de isla en isla sin tocar el «agua»
– Pueden saltar, estirarse o gatear, pero siempre calculando distancias
Los beneficios que noté:
– Planificación de movimientos
– Cálculo de distancias
– Fortalecimiento de piernas y core
– Desarrollo del equilibrio
7. Circuitos de obstáculos caseros
Mi experiencia con esto
Este fue el juego que más evolución tuvo en nuestra casa. Comenzó simple y ahora tenemos circuitos que ocupan toda la sala.
Nuestro circuito básico incluye:
– Almohadas para saltar
– Sillas para pasar por debajo gateando
– Libros para caminar en línea recta manteniendo el equilibrio
– Cajas para meter pelotas mientras corren
Lo que aprendí: Cada niño prefiere diferentes tipos de desafíos. Mi hijo mayor ama los saltos, mientras que mi hija se concentra más en los ejercicios de equilibrio.
Adaptando los juegos según la edad
Para niños de 2-3 años:
– Movimientos simples y repetitivos
– Instrucciones de una sola acción
– Mucho refuerzo positivo y paciencia
Para niños de 4-5 años:
– Secuencias de 2-3 movimientos
– Introducir reglas básicas
– Combinar movimientos con conteo o colores
Para niños de 6+ años:
– Desafíos más complejos
– Competencias amistosas
– Involucrarlos en crear nuevas variaciones
Cuándo buscar orientación profesional
Aunque cada niño se desarrolla a su propio ritmo, hay algunas señales que me llevaron a consultar con el pediatra. La Academia Americana de Pediatría tiene información detallada sobre hitos del desarrollo motor.
En mi experiencia, consulté cuando noté:
– Dificultades persistentes con el equilibrio después de los 4 años
– Evitación constante de actividades físicas
– Diferencias muy marcadas comparado con otros niños de la misma edad
– Frustración excesiva con movimientos básicos
El pediatra me tranquilizó en la mayoría de casos, pero también me derivó a terapia ocupacional cuando fue necesario. MedlinePlus tiene recursos excelentes sobre cuándo preocuparse por el desarrollo motor.
Errores que cometí y qué aprendí
Mi error más grande: Comparar constantemente a mis hijos entre ellos y con otros niños. Cada uno tiene su propio ritmo y fortalezas.
Lo que me hubiera gustado saber antes: Los días malos existen. Habrá tardes en que ningún juego funciona, y está bien. No significa que seas mala madre o que tu hijo tenga problemas.
Mi descubrimiento más valioso: Los juegos más efectivos son aquellos donde yo también me divierto genuinamente. Los niños notan cuando estás fingiendo entusiasmo.
Reflexión final
Después de años probando diferentes actividades, he aprendido que estimular el desarrollo psicomotor no requiere juguetes costosos ni programas complicados. Los mejores momentos han surgido de la creatividad, la paciencia y muchas, muchas risas.
Cada familia encontrará sus propios juegos favoritos. Lo importante es crear espacios donde nuestros hijos puedan moverse libremente, experimentar con su cuerpo y, sobre todo, asociar la actividad física con diversión y conexión familiar.
Recuerda que no hay una forma «correcta» de jugar. Si tu hijo está feliz, moviéndose y desarrollando nuevas habilidades gradualmente, vas por buen camino. Y en esos días difíciles cuando nada parece funcionar, recuerda que mañana será un nuevo día para intentarlo de nuevo.
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