¿Debemos Premiar a los Niños? Guía Completa sobre Refuerzo Positivo en la Crianza

¿Debemos Premiar a los Niños? Guía Completa sobre Refuerzo Positivo en la Crianza

Publicado: 1 marzo, 2023
Actualizado: 30 enero, 2026

Recuerdo claramente la primera vez que mi hijo de 4 años recogió todos sus juguetes sin que se lo pidiera. Mi reacción inmediata fue correr a la cocina y darle una galleta como premio. Pero luego comenzaron mis dudas: ¿estaba haciendo lo correcto? ¿Debería premiar cada buen comportamiento? ¿No debería comportarse bien simplemente porque es lo que corresponde?

Como madre, he navegado por esta montaña rusa de decisiones durante años, cometiendo errores, celebrando pequeños triunfos y aprendiendo sobre la marcha. El tema de premiar a los niños es uno de esos debates que nunca termina entre padres, y después de muchas experiencias (algunas exitosas, otras no tanto), he aprendido que la clave está en el equilibrio.

Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de padres y madres sobre estrategias de crianza. No constituye consejo psicológico profesional. Cada niño es diferente y lo que funciona para una familia puede no funcionar para otra. Para dudas específicas sobre desarrollo infantil o comportamiento, consulta siempre con tu pediatra o un especialista en desarrollo infantil.

Puntos Clave

  • El refuerzo positivo funciona mejor cuando es específico y oportuno, no cuando se convierte en soborno
  • Los premios emocionales y sociales suelen ser más efectivos a largo plazo que los materiales
  • Cada edad requiere un enfoque diferente en cuanto a tipos y frecuencia de refuerzos
  • El equilibrio es fundamental: premiar sin crear dependencia de recompensas externas
  • La consistencia entre todos los cuidadores es esencial para que el sistema funcione

Mi Experiencia Aprendiendo a Premiar Correctamente

Lo Que Descubrí Sobre el Refuerzo Positivo

Durante mis primeros años como madre, confundía constantemente premio con soborno. Cuando mi hija hacía berrinches en el supermercado, le ofrecía dulces para que se callara. Error garrafal. Estaba enseñándole que los berrinches eran efectivos para conseguir lo que quería.

El punto de quiebre llegó cuando una amiga psicóloga me explicó la diferencia: el premio se da después del buen comportamiento que ya ocurrió, el soborno se ofrece antes para evitar el mal comportamiento. Según la Academia Americana de Pediatría, el refuerzo positivo es más efectivo cuando se aplica inmediatamente después de la conducta deseada.

Tipos de Premios Que Realmente Funcionan

En mi experiencia, he probado tres tipos principales de refuerzos:

Premios materiales: Juguetes, dulces, dinero. Los usé mucho al principio, pero noté que mis hijos empezaron a preguntar «¿qué me das si hago esto?» antes de cualquier tarea.

Premios de actividad: Tiempo extra de juego, elegir la película familiar, quedarse despierto 30 minutos más. Estos funcionaron mejor porque creaban experiencias positivas.

Refuerzo social: Elogios específicos, tiempo de calidad, abrazos. Confieso que al principio me parecían «poco», pero resultaron ser los más poderosos a largo plazo.

Cuándo Decidir Premiar (Y Cuándo No)

Comportamientos Que Vale la Pena Reforzar

Después de muchos experimentos familiares, aprendí que merece la pena premiar:

  • Esfuerzos genuinos, no solo resultados perfectos
  • Comportamientos nuevos que estamos tratando de establecer
  • Actos de bondad espontáneos hacia hermanos o amigos
  • Cumplimiento de responsabilidades acordadas previamente

Lo que NO premio regularmente:
– Comportamientos básicos esperados (como no golpear)
– Tareas que ya forman parte de su rutina establecida
– Buenos comportamientos que surgen del miedo al castigo

El Momento Hace la Diferencia

Una lección que aprendí por las malas: el timing es crucial. Si mi hijo compartía su juguete por la mañana y yo lo felicitaba en la noche, el refuerzo perdía impacto. Los niños pequeños necesitan esa conexión inmediata entre acción y consecuencia.

Estrategias Que Me Han Funcionado Por Edades

Con Mis Hijos Pequeños (2-5 años)

A esta edad, utilicé principalmente:
Elogios muy específicos: «Me encanta cómo guardaste todos los bloques rojos en su caja»
Sistemas visuales: Calcomanías en un calendario para rutinas como lavarse los dientes
Celebraciones inmediatas: Bailes de victoria por pequeños logros

Cometí el error de usar tablas de recompensas demasiado complicadas. Un sistema simple con 3-4 comportamientos máximo funciona mucho mejor.

Durante la Etapa Escolar (6-10 años)

Aquí cambié el enfoque hacia:
Privilegios ganados: Tiempo extra de pantalla los fines de semana
Experiencias especiales: Elegir el restaurante familiar una vez al mes
Reconocimiento público: Contarle a la abuela sus logros (con su permiso)

En esta etapa, según MedlinePlus, los niños entienden mejor las consecuencias a largo plazo, así que pude espaciar más las recompensas.

Con Pre-adolescentes y Adolescentes

Honestamente, aquí tuve que reinventar completamente mi estrategia. Los premios materiales perdieron efectividad, y descubrí que funcionaba mejor:
Aumentar privilegios gradualmente: Horarios más flexibles, más libertad con amigos
Reconocer su creciente independencia: «Confío en que tomes buenas decisiones»
Negociar acuerdos: «Si mantienes tus calificaciones, discutimos extender tu hora de llegada»

Los Riesgos Que Viví en Carne Propia

Cuando Creé Dependencia de Recompensas

Hubo un período donde mi hijo menor no hacía nada sin preguntar primero qué recibiría a cambio. Me di cuenta de que había creado un «monstruo de las recompensas». Tuve que dar marcha atrás gradualmente, introduciendo la idea de que algunas cosas se hacen simplemente porque está bien hacerlas.

La transición fue difícil. Hubo berrinches y resistencia, pero poco a poco recuperamos el equilibrio.

Señales de Alerta Que Aprendí a Reconocer

  • Preguntas constantes sobre «¿qué me das si…?»
  • Negativa a hacer tareas básicas sin recompensa
  • Comportamiento que empeoraba cuando no había premio visible
  • Hermanos comparando constantemente sus recompensas

Alternativas Que Descubrí Funcionan Mejor

El Poder del Refuerzo Social

Lo que más me sorprendió fue descubrir que mi atención genuina era el premio más valioso. Quince minutos de tiempo individual, sin distracciones, donde mi hijo podía contarme sobre su día o mostrarme algo que había creado, resultó más efectivo que cualquier juguete.

Consecuencias Naturales Positivas

En lugar de premios artificiales, empecé a destacar las consecuencias naturales de sus buenas decisiones:
– «Como terminaste tu tarea temprano, tienes tiempo extra para jugar»
– «Veo que cuidaste bien tu bicicleta, por eso sigue funcionando perfectamente»

Según los expertos de la Organización Mundial de la Salud, ayudar a los niños a entender las conexiones naturales entre acciones y resultados fortalece su desarrollo cognitivo.

Cuándo Buscar Orientación Profesional

A pesar de toda mi experiencia, hubo momentos donde necesité ayuda externa. Consulté con el pediatra de mis hijos cuando:
– Los sistemas de recompensas no funcionaban después de varias semanas
– Notaba comportamientos regresivos significativos
– Había desacuerdos constantes con mi pareja sobre cómo manejar los refuerzos
– Mi hijo mostraba ansiedad excesiva por conseguir premios

Estrategias Para Reducir los Premios Gradualmente

Mi Plan de «Destete» de Recompensas

Cuando me di cuenta de que estaba premiando demasiado, implementé una reducción gradual:

  1. Semana 1-2: Mantuve los premios pero los hice menos predecibles
  2. Semana 3-4: Cambié premios materiales por tiempo de calidad
  3. Semana 5-6: Introduje más elogios específicos y menos recompensas tangibles
  4. Mes 2 en adelante: Enfoqué en celebrar el proceso, no solo los resultados

Lenguaje Que Ayuda en la Transición

En lugar de: «Si te portas bien, te compro un helado»
Empecé a decir: «Me hace muy feliz ver cómo ayudas a tu hermana»

En lugar de: «¿Qué quieres por hacer tu tarea?»
Cambié a: «Qué satisfacción debe darte haber terminado todo tu trabajo»

Lo Que Funciona en Mi Familia Ahora

Después de años de prueba y error, nuestro sistema actual incluye:

Rutinas Sin Recompensas Externas

  • Tareas básicas del hogar (cada uno tiene las suyas)
  • Higiene personal
  • Tratar a la familia con respeto

Comportamientos Que Sí Celebramos

  • Esfuerzos extra en el colegio
  • Actos de bondad espontáneos
  • Resolver conflictos de manera madura
  • Intentar cosas nuevas o difíciles

Nuestro Sistema de «Privilegios Ganados»

En lugar de premios fijos, mis hijos pueden ganar privilegios especiales:
– Elegir la cena familiar una vez por semana
– Tiempo extra con amigos
– Posponer una tarea doméstica para el día siguiente
– Decidir la actividad familiar del fin de semana

Mitos Que Yo Misma Creía

«Los Premios Siempre Crean Dependencia»

Esto me aterrorizaba al principio, pero aprendí que el problema no son los premios en sí, sino cómo los usamos. Los refuerzos ocasionales y apropiados no crean dependencia; la sobrecompensación constante sí.

«Los Niños Deben Comportarse Bien Sin Recompensas»

Este pensamiento me hizo sentir culpable durante mucho tiempo. Pero la realidad es que todos necesitamos reconocimiento y validación. Los adultos trabajamos por salarios y reconocimiento; ¿por qué esperamos que los niños se motiven únicamente por satisfacción interna?

«Los Premios Materiales Son Siempre Negativos»

No es cierto. Un juguete especial para celebrar un logro importante puede crear memorias hermosas. El problema surge cuando los premios materiales se vuelven la única motivación.

Reflexiones Finales

Después de este viaje lleno de aprendizajes, errores y pequeños triunfos, mi consejo más sincero es: confía en tu instinto, pero mantente flexible. Lo que funcionó con mi primer hijo no necesariamente funcionó con el segundo. Lo que funcionaba a los 4 años dejó de servir a los 7.

El refuerzo positivo es una herramienta poderosa, pero como cualquier herramienta, su efectividad depende de cómo la usemos. No existe una fórmula mágica que funcione para todas las familias. Algunos días aciertas, otros días sientes que todo sale mal, y está bien.

Lo más importante que he aprendido es que nuestros hijos necesitan saber que los amamos y valoramos independientemente de su comportamiento. Los premios pueden ser un complemento hermoso a esa base de amor incondicional, pero nunca deberían ser el fundamento de nuestra relación con ellos.

Cada familia encuentra su propio equilibrio. La tuya también lo encontrará.

Acerca Grupo Editor

Somos un colectivo de padres y madres que compartimos temas de maternidad, concepción, embarazo, parto, lactancia y crianza de niños en general.

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