Publicado: 21 febrero, 2023
Actualizado: 31 enero, 2026
Cuando me enteré de que estaba embarazada, una de las primeras preguntas que me vino a la mente (aunque me daba pena admitirlo) era: «¿podemos seguir teniendo relaciones sexuales?». Si eres como yo, probablemente te sientes un poco incómoda hablando de este tema, pero te aseguro que es completamente normal tener estas dudas. Durante mis dos embarazos viví esta experiencia de maneras muy diferentes, y quiero compartir contigo lo que aprendí en el camino.
La intimidad durante el embarazo es un tema del que pocas hablamos abiertamente, pero que afecta a casi todas las parejas. Entre los cambios hormonales, las preocupaciones por el bebé y las transformaciones de nuestro cuerpo, es natural que surjan dudas y miedos.
Nota importante: Este artículo comparte experiencias personales de una madre, no constituye consejo médico. Cada embarazo es diferente y único. Para cualquier duda sobre tu salud sexual durante el embarazo, consulta siempre con tu ginecólogo o profesional de salud de confianza.
Lo más importante que debes saber:
– El sexo durante un embarazo normal es seguro para el bebé en la mayoría de los casos
– Tu libido puede cambiar drasticamente, y esto es completamente normal
– La comunicación con tu pareja es fundamental para navegar estos cambios juntos
– Existen posiciones más cómodas según cada trimestre
– Hay señales específicas que requieren consulta médica inmediata
En este artículo
Los Miedos Más Comunes (Y Mi Experiencia Con Ellos)
«¿Le Vamos a Hacer Daño al Bebé?»
Este fue mi primer miedo, y probablemente el más común. Recuerdo vívidamente la primera vez después de saber que estaba embarazada: no podía relajarme pensando en que algo malo podría pasar. Mi ginecóloga me explicó algo que me tranquilizó mucho: el bebé está protegido por el líquido amniótico, el útero y el tapón mucoso.
Según Mayo Clinic, durante un embarazo normal sin complicaciones, el sexo no representa riesgo para el bebé. En mi experiencia, una vez que entendí esto médicamente, pude relajarme y disfrutar más de la intimidad con mi pareja.
«¿Y Si Provoca un Aborto Espontáneo?»
Este miedo me persiguió especialmente durante el primer trimestre. La realidad que aprendí es que los abortos espontáneos generalmente ocurren por problemas cromosómicos, no por tener relaciones sexuales. MedlinePlus tiene información detallada sobre las causas reales de los abortos espontáneos.
Lo que me ayudó fue hablar abiertamente con mi médico sobre estos miedos. No hay pregunta tonta cuando se trata de tu tranquilidad mental.
Los Cambios en Mi Libido: Una Montaña Rusa Hormonal
Algo que nadie me había contado es cómo pueden cambiar tus ganas de tener sexo durante el embarazo. En mi primer embarazo, durante el primer trimestre prácticamente desapareció mi libido. Entre las náuseas, el cansancio y los cambios emocionales, lo último en lo que pensaba era en el sexo.
Sin embargo, en el segundo trimestre fue completamente diferente. Mi libido regresó con más fuerza que antes, algo que también es completamente normal según la Asociación Americana del Embarazo.
La Importancia de la Comunicación (Lo Que Aprendimos Como Pareja)
Hablando de Nuestros Miedos
Al principio, mi esposo y yo evitábamos el tema. Él tenía miedo de lastimarme o al bebé, y yo me sentía rara en mi cuerpo cambiante. El punto de inflexión fue cuando decidimos hablar honestamente sobre lo que cada uno sentía.
Descubrimos que ambos teníamos miedos similares y que, una vez verbalizados, perdían mucho de su poder sobre nosotros.
Estableciendo Nuevas Formas de Intimidad
Durante las semanas en que no me sentía cómoda con la penetración, exploramos otras formas de intimidad: masajes, caricias, sexo oral. Esto no solo mantuvo nuestra conexión, sino que descubrimos nuevas maneras de disfrutar juntos.
Cuándo Consultar al Médico
Hay situaciones específicas en las que debes consultar con tu ginecólogo antes de tener relaciones sexuales. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) menciona estas condiciones:
- Sangrado vaginal inexplicado
- Placenta previa o desprendimiento de placenta
- Cuello uterino incompetente
- Ruptura de membranas (romper fuente)
- Antecedentes de parto prematuro
En mi segundo embarazo tuve una pequeña amenaza de parto prematuro y mi médico me recomendó abstinencia sexual durante unas semanas. Aunque fue difícil, nuestra prioridad era la seguridad del bebé.
Mi Experiencia Trimestre por Trimestre
Primer Trimestre: Supervivencia Básica
Lo que sentí: Náuseas constantes, cansancio extremo y senos muy sensibles. Honestamente, el sexo no estaba en mi lista de prioridades.
Lo que funcionó: Comunicación constante con mi pareja y mucha paciencia mutua. Los fines de semana por la mañana eran mejores que las noches cuando estaba agotada.
Segundo Trimestre: El «Período de Luna de Miel»
Lo que sentí: Más energía, náuseas desaparecidas y, sorprendentemente, mayor sensibilidad y disfrute. Mi barriga aún no era muy grande, por lo que la mayoría de posiciones seguían siendo cómodas.
Lo que funcionó: Este fue nuestro mejor momento. Aprovechamos esta fase para reconectar y disfrutar de la intimidad sin las incomodidades del primer o tercer trimestre.
Tercer Trimestre: Creatividad y Adaptación
Lo que sentí: Mi barriga grande hacía que muchas posiciones fueran incómodas. También tenía más preocupaciones sobre el parto cercano.
Lo que funcionó: Posiciones de lado y que yo pudiera controlar la profundidad. La comunicación constante durante el acto era esencial: «¿así está bien?», «¿te duele?».
Las Posiciones Más Cómodas Que Descubrimos
Para el Segundo Trimestre
- Misionero modificado: Él apoyándose en sus brazos para no poner peso sobre mi barriga
- Amazona: Yo encima, controlando totalmente la profundidad y velocidad
Para el Tercer Trimestre
- Cucharita: De lado, mi espalda contra su pecho. La más cómoda de todas.
- De lado frente a frente: Permitía contacto visual y besos, pero sin presión en la barriga
- Sentada en el borde de la cama: Él de pie. Muy cómoda cuando ya no podía estar boca arriba.
Beneficios Inesperados Que Experimenté
Mejor Conexión de Pareja
Contrario a lo que temía, mantener nuestra intimidad fortaleció nuestra relación. Enfrentar juntos estos cambios y adaptarnos como equipo nos preparó mejor para los desafíos de ser padres.
Mejor Sueño
Después del orgasmo, dormía mucho mejor. Considerando que el sueño durante el embarazo puede ser complicado, este fue un beneficio inesperado y muy bienvenido.
Menos Estrés
El sexo libera endorfinas que me ayudaban a sentirme más relajada y feliz. Durante una etapa tan cargada emocionalmente como el embarazo, esto fue invaluable.
Cuándo Parar y Buscar Ayuda Médica
Durante mis embarazos, hubo algunas señales que aprendí a tomar muy en serio:
Contacta a tu médico inmediatamente si experimentas:
– Sangrado después del sexo
– Dolor abdominal severo
– Pérdida de líquido amniótico
– Contracciones regulares
– Cualquier sensación de que algo no está bien
En una ocasión, después de tener relaciones, tuve unas contracciones leves pero regulares. Aunque resultó ser falsa alarma, mi médico me felicitó por haber consultado. Tu instinto maternal ya está despierto, confía en él.
Alternativas Cuando el Sexo No Es Opción
Hubo períodos en ambos embarazos donde el sexo penetrativo no era lo que mi cuerpo necesitaba. Esto no significa que la intimidad tenga que desaparecer:
- Masajes sensuales con aceites seguros para embarazo
- Baños relajantes juntos
- Estimulación manual mutua
- Sexo oral (siempre que sea cómodo)
- Simplemente abrazarse piel con piel
Lo Que Le Diría a Mi Yo Embarazada
Si pudiera hablar con la versión embarazada de mí misma, le diría: «Relájate y escucha a tu cuerpo». Habrá días en que te sientas sexy y poderosa en tu cuerpo embarazada, y otros en que solo quieras que te abracen. Ambos están bien.
No te presiones a sentir lo que crees que «deberías» sentir. Tu experiencia es válida, sea cual sea. Y sobre todo, comunícate con tu pareja. Probablemente él también tiene miedos y dudas que no ha verbalizado.
El embarazo es una etapa de muchos cambios, y la intimidad es solo uno de ellos. Con paciencia, comunicación y flexibilidad, puedes mantener esa conexión especial con tu pareja mientras esperan juntos la llegada de su bebé. Recuerda que cada embarazo es único, y lo que funciona para una pareja puede no funcionar para otra. Lo importante es encontrar lo que funciona para ustedes, siempre priorizando la salud y comodidad de todos.
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